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08 abril, 2012
07 abril, 2012
24 marzo, 2012
19 marzo, 2012
Joan del Alcàzar
Conozco a Joan del Alcàzar desde hace cinco o seis años. No tuve la suerte de tenerle como profesor durante la carrera (cuando aprobé la asignatura de “Historia de América Latina” él no impartía clases en nuestra facultad), y apenas pude compartir con él tres o cuatro sesiones del Máster en Historia Contemporánea. Sin embargo, y creo que no es desvelar ningún secreto, es una de las personas de mi Departamento – y de mi universidad – por las tengo un mayor respeto profesional y un mayor cariño personal. De lo primero no voy a hablar mucho porque su actividad intelectual y académica es de sobra conocida por todos. El profesor del Alcàzar es uno de los más acreditados expertos en la Historia Contemporánea de América Latina que hay en España y una de las pocas personas de nuestra universidad que ha transcendido la esfera de lo puramente académico para convertirse en un intelectual respetado por su opinión sobre el mundo de nuestros días, habitual de las tertulias y los programas de televisión sobre política internacional y perito experto en el juicio contra el dictador chileno Augusto Pinochet instruido en 1998 por el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional. Su trayectoria docente e investigadora – que culminará felizmente, y si todo va bien como esperamos, dentro de unos meses con su acceso a la cátedra para la que ya está debidamente acreditado – dentro de este ámbito es sencillamente intachable y ha sido unánimemente reconocida por alumnos, discípulos y colegas de dentro y fuera de nuestra universidad.
En el plano más personal, solo puedo tener palabras de agradecimiento para quien es, para mí y para el resto de investigadores jóvenes de nuestro Depto., un referente en lo intelectual y un ejemplo a seguir en lo personal y humano. Todavía recuerdo mi primer contacto – electrónico – con Joan, en mi último año de carrera. En su calidad de director de la Universitat d’Estiu de Gandia, le escribí para preguntarle por una conferencia que iba a impartir allí el profesor Anaclet Pons y a la que tenía interés en asistir. No le conocía de nada, pero recuerdo que no pasó ni una hora desde que envié el mail hasta que recibí una respuesta tan amable como generosa, con toda la información que necesitaba y con una invitación expresa para que fuese a Gandia a conocer esa otra parte de nuestra universidad que por entonces desconocía. No solamente fui, sino que creo recordar que fue ese día cuando le pedí a Anaclet Pons (como se lo había pedido un par de días antes al profesor Justo Serna) que fuese el codirector de mi tesis doctoral.
En el plano más personal, solo puedo tener palabras de agradecimiento para quien es, para mí y para el resto de investigadores jóvenes de nuestro Depto., un referente en lo intelectual y un ejemplo a seguir en lo personal y humano. Todavía recuerdo mi primer contacto – electrónico – con Joan, en mi último año de carrera. En su calidad de director de la Universitat d’Estiu de Gandia, le escribí para preguntarle por una conferencia que iba a impartir allí el profesor Anaclet Pons y a la que tenía interés en asistir. No le conocía de nada, pero recuerdo que no pasó ni una hora desde que envié el mail hasta que recibí una respuesta tan amable como generosa, con toda la información que necesitaba y con una invitación expresa para que fuese a Gandia a conocer esa otra parte de nuestra universidad que por entonces desconocía. No solamente fui, sino que creo recordar que fue ese día cuando le pedí a Anaclet Pons (como se lo había pedido un par de días antes al profesor Justo Serna) que fuese el codirector de mi tesis doctoral.
Tras esa primera visita, he estado muchas más veces en Gandia, primero en la Universitat d’Estiu y luego ya en el CIG (Centre Internacional de Gandia), cuando el cambio de nombre y la remodelación institucional. De hecho, creo que no he fallado ningún verano a mi cita anual con la ciudad ducal, casi siempre como oyente (una vez incluso como conferenciante) en las conferencias impartidas por Justo Serna en los distintos cursos en los que requerían su presencia. Recuerdo mañanas de un calor intenso en pleno mes agosto conduciendo con mi coche hasta Gandia y coincidiendo en el aparcamiento con Justo, y recuerdo tardes compartidas con Alfons Cervera (y con Justo, cómo no) en esos cursos sobre “historia y novela” o sobre “memoria histórica” que con tanto cariño organizaba. Recuerdo aparcar en la zona azul del Passeig Germaníes y recuerdo las cervezas en la terraza-jardín de la Casa de la Marquesa.
Y por supuesto, recuerdo a Joan del Alcàzar saludándonos cuando llegábamos y despidiéndonos cuando nos íbamos, siempre pendiente de que no nos faltara nada, siempre atento al mínimo detalle. Y es que hablar de Joan es, inevitablemente, hablar de Gandia y de la UV. Si no tengo mal entendido, han sido doce años los que nuestro compañero y amigo ha estado al frente de la Universitat d’Estiu de Gandia (con sus distintos nombres y funciones); doce años en los que ha convertido lo que era una universidad de verano más bien modesta y regional en un auténtico referente a nivel nacional e internacional durante los años – aquellos maravillosos años – en los que la UV le dio el respaldo económico e incluso institucional necesario. Aunque a alguna gente se le haya olvidado, por Gandia han pasado conferenciantes de la talla de Manuel Vicent, Josep Ramoneda, Amelia Valcárcel o José Luis Sampedro, entre otros. Pero, sobre todo, han pasado miles de alumnos que han entendido que un universitario lo es todo el año y no solamente durante los meses que dura el curso y, que a veces, un seminario o un curso de verano puede ser también enriquecedor, quizá por ese ambiente especial – más distendido, pero igualmente provechoso – que se vive en este tipo de encuentros.
Hace unos días conocimos la noticia de la dimisión del profesor del Alcàzar de su cargo como director del CIG a través de una escueta noticia aparecida en la web de la UV. Quienes me conocen (incluido el propio Joan) saben cuál es mi opinión sobre la forma en la que se ha comunicado a la comunidad universitaria la noticia de la dimisión y, por eso mismo, no voy a hacer ningún comentario. La intención de este texto no es esa. Lo que quiero hacer a través de estas breves pero sinceras líneas es lo que no han hecho otros: dar públicamente las gracias a mi ex profesor, compañero de Depto. y amigo, Joan del Alcàzar Garrido:
- Como miembro de la UV, por esos doce años de trabajo intenso y dedicación en Gandia y por contribuir con su bonhomía y su amabilidad a hacer que los que hemos ido de paso cada verano a la que ha sido su casa nos sintiéramos como en la nuestra.
- Como miembro del Depto. de Historia Contemporánea de la UV, por estar siempre dispuesto a ayudar, incluso desde la distancia, a sus compañeros y, muy especialmente, a la gente más joven. Aunque escribo a título personal, creo hablar en nombre de todos los que han sido becarios de nuestro Depto. durante estos últimos años cuando digo que Joan ha sido y es una de las personas a la que hemos sentido más cerca. Y eso – la cercanía del compañero y el consejo oportuno de la experiencia – es algo que no se olvida en estos años de dudas cuando uno empieza; al menos yo no lo voy a olvidar cuando me vaya de la universidad.
- A título individual, por todos los detalles que siempre ha tenido conmigo desde el día en que cruzamos aquellos mails. Por ayudarme a elegir el tema de la tesis doctoral; aunque ahora parezca mentira por la distancia temática y geográfica que separa nuestros respectivos ámbitos de investigación, debo decir que en su momento me fueron muy útiles los consejos que me dio una tarde en su despacho sobre cuáles eran los aspectos que un doctorando debía tener en cuenta a la hora de elegir un tema para su tesis. Por asistir a la presentación de mi primer – y hasta ahora único – libro en una fría tarde de diciembre, en otro gesto de cariño que tampoco voy a olvidar. Y, en definitiva, por atenderme siempre con la mejor de la sonrisas, incluso en esos días en los que la vida universitaria nos supera.
No sé hasta qué punto son reconfortantes estas palabras de un humilde historiador en unos momentos en los que, imagino, uno espera otro tipo de reconocimientos. Lo que sí que sé es que tenía muchas ganas de escribirlas y que, hoy por hoy, lo único que se me ocurre hacer es decir esto:
Y por supuesto, recuerdo a Joan del Alcàzar saludándonos cuando llegábamos y despidiéndonos cuando nos íbamos, siempre pendiente de que no nos faltara nada, siempre atento al mínimo detalle. Y es que hablar de Joan es, inevitablemente, hablar de Gandia y de la UV. Si no tengo mal entendido, han sido doce años los que nuestro compañero y amigo ha estado al frente de la Universitat d’Estiu de Gandia (con sus distintos nombres y funciones); doce años en los que ha convertido lo que era una universidad de verano más bien modesta y regional en un auténtico referente a nivel nacional e internacional durante los años – aquellos maravillosos años – en los que la UV le dio el respaldo económico e incluso institucional necesario. Aunque a alguna gente se le haya olvidado, por Gandia han pasado conferenciantes de la talla de Manuel Vicent, Josep Ramoneda, Amelia Valcárcel o José Luis Sampedro, entre otros. Pero, sobre todo, han pasado miles de alumnos que han entendido que un universitario lo es todo el año y no solamente durante los meses que dura el curso y, que a veces, un seminario o un curso de verano puede ser también enriquecedor, quizá por ese ambiente especial – más distendido, pero igualmente provechoso – que se vive en este tipo de encuentros.
Hace unos días conocimos la noticia de la dimisión del profesor del Alcàzar de su cargo como director del CIG a través de una escueta noticia aparecida en la web de la UV. Quienes me conocen (incluido el propio Joan) saben cuál es mi opinión sobre la forma en la que se ha comunicado a la comunidad universitaria la noticia de la dimisión y, por eso mismo, no voy a hacer ningún comentario. La intención de este texto no es esa. Lo que quiero hacer a través de estas breves pero sinceras líneas es lo que no han hecho otros: dar públicamente las gracias a mi ex profesor, compañero de Depto. y amigo, Joan del Alcàzar Garrido:
- Como miembro de la UV, por esos doce años de trabajo intenso y dedicación en Gandia y por contribuir con su bonhomía y su amabilidad a hacer que los que hemos ido de paso cada verano a la que ha sido su casa nos sintiéramos como en la nuestra.
- Como miembro del Depto. de Historia Contemporánea de la UV, por estar siempre dispuesto a ayudar, incluso desde la distancia, a sus compañeros y, muy especialmente, a la gente más joven. Aunque escribo a título personal, creo hablar en nombre de todos los que han sido becarios de nuestro Depto. durante estos últimos años cuando digo que Joan ha sido y es una de las personas a la que hemos sentido más cerca. Y eso – la cercanía del compañero y el consejo oportuno de la experiencia – es algo que no se olvida en estos años de dudas cuando uno empieza; al menos yo no lo voy a olvidar cuando me vaya de la universidad.
- A título individual, por todos los detalles que siempre ha tenido conmigo desde el día en que cruzamos aquellos mails. Por ayudarme a elegir el tema de la tesis doctoral; aunque ahora parezca mentira por la distancia temática y geográfica que separa nuestros respectivos ámbitos de investigación, debo decir que en su momento me fueron muy útiles los consejos que me dio una tarde en su despacho sobre cuáles eran los aspectos que un doctorando debía tener en cuenta a la hora de elegir un tema para su tesis. Por asistir a la presentación de mi primer – y hasta ahora único – libro en una fría tarde de diciembre, en otro gesto de cariño que tampoco voy a olvidar. Y, en definitiva, por atenderme siempre con la mejor de la sonrisas, incluso en esos días en los que la vida universitaria nos supera.
No sé hasta qué punto son reconfortantes estas palabras de un humilde historiador en unos momentos en los que, imagino, uno espera otro tipo de reconocimientos. Lo que sí que sé es que tenía muchas ganas de escribirlas y que, hoy por hoy, lo único que se me ocurre hacer es decir esto:
Gràcies per tot, Joan!
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18 marzo, 2012
Jorge Luis Borges
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Jorge Luis Borges, Los justos
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14 marzo, 2012
Verónica Zumárraga - El jornalero de la pluma
- Reseña de El jornalero de la pluma: los artículos de Azorín en La Prensa (Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2011), de Verónica Zumárraga, en Arbor, nº 753, enero-febrero de 2012, pp. 243-245.
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21 abril, 2011
Roberto Arlt, periodista
- Reseña de El paisaje en la nubes: crónicas en El Mundo, 1937-1942, de Roberto Arlt, en La Torre del Virrey. Revista de Estudios Culturales, Serie 8, 2011.
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22 diciembre, 2010
Homenaje a Ernesto Cardenal

Este año 2010 cumplía 85 el sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal (1925). Uno de los homenajes que le han hecho en su Nicaragua natal ha sido un sentido documental titulado Radiantes, que recoge varias reflexiones de este polifacético pensador y la lectura por parte del propio Cardenal de algunos fragmentos de su famoso Canto cósmico. A los escasos y selectos lectores de este blog que no conozcan a Cardenal les recomiendo que vean el documental y que descubran al hombre que escribió versos como estos:
Si tú estás en Nueva York
en Nueva York no hay nadie más
Y si tú no estás en Nueva York
en Nueva York no hay nadie
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29 octubre, 2009
Miss Incultura 2009
A veces reflexiono sobre el título de este blog y se me antoja algo excesivo y radical, algo desproporcionado e injusto en su afán de provocar y soliviantar al respetable. Otras veces, como esta mañana, me parece que no, que es justo y merecido y que, si me apuran, incluso me quedo corto, comedido. Me explico.
La notícia la escuchaba esta mañana en la radio viniendo a Valencia con el coche y la constrastaba luego en la edición digital de un periódico. Como saben, una de las aficiones más reconocidas de los amigos latinoamericanos (saludos a los que me leen) es la de organizar certámenes de belleza. Que si Miss Venezuela, que si Miss Latinoamérica, Miss Playa de Copacabana; ya me entienden. Pues bien, resulta que esta misma noche se celebra en Sucre (Bolívia), el certamen Reina Hispanoamericana 2009, uno de estos saraos que suelen ser un placer para la vista masculina (sobre todo el desfile en bikini de las protagonistas) y un motivo de disputas morales para los estamentos más conservadores de la sociedad (ya saben, el tema de la anorexia, la cirugía estética, etc.).
El tema es que, como algunos de ustedes sabrán, de unos años a esta parte, estos certamenes duran varios días y, antes de la noche de la elección se suelen hacer unas jornadas de convivencia entre las misses y de entrevistas con el jurado, por aquello de que no se diga que sólo se juzga la belleza. Pues bien, en el citado certamen, una de las entrevistas consistía en una serie de preguntas de lo que solemos llamar "cultura general". Que si cuál es el río más largo del mundo, que si cuáles son las siete maravillas del mundo...
Una de estas preguntas, difícil e imprevisible donde las haya, teniendo en cuenta que el certamen se celebra en América Latina, era la de responder quién había descubierto América y cuándo. Por lo que leo, la mayoría de misses, ya previsoras ellas y puestas en sobreaviso para evitar el ridículo nacional (al fin y al cabo, van representando a su país), dieron la callada por respuesta: "no me acuerdo ahora...", "yo no he venido aquí a hacer un examen...", "no hablaré si no es delante de mi abogado..." Hubo una valiente que se rehuyó las medias tintas y se mostró tajante y concisa: "América fue descubierta por Cristóbal Colón en 1980". Sí, han leído bien, en 1980.
Si alguno de ustedes no ha leído el enlace de arriba pero lo está imaginando, les digo que sí, han acertado: la responsable de esa respuesta es la candidata española, un chica mallorquina (reseño el dato, aunque imagino que la insularidad no tiene nada que ver aquí) nacida en 1989 (coétanea de Colón según sus cálculos) que, por lo visto, fue "Miss Baleares 2008" y que ha ido a Bolivia representando a esta España nuestra.
No quiero hacer leña ni ensañarme con esta chica a quien no conozco de nada. Incluso le reconozco un punto de valentía al responder a una pregunta de la que las demás huyeron que la hace, si cabe, más atractiva (he visto fotos en "Google Images" y la chica es ciertamente guapa). Tampoco sé hasta qué punto se la puede responsabilizar a ella de este desliz, o se puede atribuir una parte de responsalibilidad a la ESO o la malicia de unos entrevistadores que juegan con este tipo de cosas y que saben de sobras que las chicas están nerviosas y pueden decir las cosas sin pensarlas. Habría que estudiarlo. Lo único que digo, y con esto termino, es que este tipo de notícias, anécdotas al fin y al cabo, no contribuyen en nada a un cambio de título para este blog cuya posibilidad en algún momento llegué a barajar.
23 septiembre, 2009
Globalización

Si alguien no tiene nada que hacer el próximo viernes de 1 a 1:30 de la madrugada (cosa que es bastante improbable), que entre en www.sodre.gub.uy o en www.adinet.com.uy (frecuencia 1050 AM) y escuche un programa de Radio Uruguay que se llama "Sopa de Letras". Lo digo porque, si no me he dormido antes, me entrevistarán para que dé mi opinión sobre el último libro de Martin Amis, titulado El segundo avión (Anagrama, 2009) y del que he escrito una extensa reseña que aparecerá en el próximo número (octubre) de la Revista Digital Ojos de Papel.
Por lo que se ve, este programa de radio está dedicando esta semana a la figura de este genial escritor, que no en vano ha vivido varios años en Uruguay y está casado con una uruguya, la escritora Isabel Fonseca.
Lo dicho: el viernes a la 1 (hora española, allí serán las 20 de la tarde) y globalización mediante, diremos alguna cosa interesante sobre Amis. Bueno, interesante no lo sé, habrá que escucharlo.
- Justo Serna sobre El segundo avión y el 11 de septiembre.
- Reseña de El infierno imbécil de Martin Amis (El Aleph Editores, 2008)
16 agosto, 2009
Galeano versus Benedetti


La Revista Ñ, prestigioso Suplemento de Cultura del periódico argentino Clarín, ha planteado una interesante encuesta a los lectores de su versión digital. Al estilo de estas encuestas de moda entre los periódicos electrónicos, en las que te ofrecen una lista cerrada de opciones entre las cuales debes elegir, Ñ nos plantea una pregunta tan subjetiva como directa: ¿Cuál de los siguientes escritores uruguayos es tu preferido?
Entro en la encuesta y me dispongo a votar, como muestra de aprecio por un suplemento de cultura cuyos contenidos vengo siguiendo desde hace tiempo, y, sobre todo, como modesto pero sincero homenaje al escritor por el quiero votar. Lo primero que me llama la atención de la lista de posibilidades es la incomprensible ausencia de Juan Carlos Onetti. Vuelvo a repasar los nombres, por si soy yo que no me entero de la película, y constato lo inexplicable. Intento buscarle una explicación a tan absurda exclusión, pero inmediatamente me doy cuenta de que lo inexplicable no tiene explicación y, por tanto, es inútil buscársela.
Vuelvo a lista y encuentro nombres ilustres y previsibles, buques insignia de la literatura charrúa. Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Horacio Quiroga. Junto a estos, advierto la presencio de nombres que me son extraños (pido disculpas a los incondicionales por mi incultura): un tal Mario Levrero, un tal Felisberto Hernández, y una tal Juana de Ibarbourou. Por último, me llevo la grata sorpresa de encontrarme a Idea Vilariño, una poetisa uruguaya desconocida en España, fallecida hace unos meses, y a la que conozco gracias a mis contactos en el mundo de la literatura feminista. Bueno, y luego hay una opción a modo de cajón de sastre bajo el epígrafe "Otros".
Veo los resultados de la encuesta hasta el momento de mi votación y compruebo que Benedetti y Galeano son los dos más votados, con diferencia. Por detrás de ellos, veo que Quiroga (autor de relatos magníficos) también tiene sus adeptos y que hay gente que se ha inclinado por esos "Otros" (imagino que no soy el único que se ha acordado de Onetti).
Aunque es difícil encontrar dos escritores más distintos, no hay duda de que es una lucha de titanes: la discreción y la parsimonia de Benedetti, el hombre tranquilo; o la implicación y el compromiso de Galeano, intelectual sartreano por excelencia. Es una decisión difícil, pero yo ya he votado. Quienes me conozcan bien ya pueden imaginar mi voto...
Si alguien quiere votar que entre aquí (parte superior central de sus pantallas).
Vuelvo a lista y encuentro nombres ilustres y previsibles, buques insignia de la literatura charrúa. Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Horacio Quiroga. Junto a estos, advierto la presencio de nombres que me son extraños (pido disculpas a los incondicionales por mi incultura): un tal Mario Levrero, un tal Felisberto Hernández, y una tal Juana de Ibarbourou. Por último, me llevo la grata sorpresa de encontrarme a Idea Vilariño, una poetisa uruguaya desconocida en España, fallecida hace unos meses, y a la que conozco gracias a mis contactos en el mundo de la literatura feminista. Bueno, y luego hay una opción a modo de cajón de sastre bajo el epígrafe "Otros".
Veo los resultados de la encuesta hasta el momento de mi votación y compruebo que Benedetti y Galeano son los dos más votados, con diferencia. Por detrás de ellos, veo que Quiroga (autor de relatos magníficos) también tiene sus adeptos y que hay gente que se ha inclinado por esos "Otros" (imagino que no soy el único que se ha acordado de Onetti).
Aunque es difícil encontrar dos escritores más distintos, no hay duda de que es una lucha de titanes: la discreción y la parsimonia de Benedetti, el hombre tranquilo; o la implicación y el compromiso de Galeano, intelectual sartreano por excelencia. Es una decisión difícil, pero yo ya he votado. Quienes me conozcan bien ya pueden imaginar mi voto...
Si alguien quiere votar que entre aquí (parte superior central de sus pantallas).
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