10 abril, 2014

Azorín - Libros, buquinistas y bibliotecas


Título: Libros, buquinistas y bibliotecas. Crónicas de un transeúnte: Madrid-París
Autor: Azorín
Edición, introducción y notas: Francisco Fuster 
Prólogo: Andrés Trapiello  
Editorial: Fórcola
Colección: Periplos
Páginas: 238
Precio: 21'5 euros
 
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 A lo largo de su longeva y fecunda existencia, Azorín dejó repartidas aquí y allá, entre las páginas de sus libros y en las columnas de los periódicos en los que colaboró como articulista, multitud de reflexiones sobre su amor a los libros y su afición a la lectura. Testimonio de ello es esta original antología de sus escritos, a cargo de Francisco Fuster, que bajo el título de Libros, buquinistas y bibliotecas, constituye la más completa y documentada exposición de la filosofía azoriniana sobre el libro y la lectura.
 
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Francisco Fuster (Alginet, 1984) es Doctor en Historia por la Universidad de Valencia. Su línea de investigación se centra en la historia de la literatura española de la Edad de Plata (1900-1936), con especial interés en las figuras de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba, escritores a los que ha dedicado distintos trabajos.

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Libros, buquinistas y bibliotecas se puede comprar online, y sin gastos de envío, en la web de Fórcola Ediciones y en Amazon.

17 marzo, 2014

Feijoo - Reflexiones sobre la historia


Título: Reflexiones sobre la historia (Del Teatro crítico universal) 
Autor: Benito Jerónimo Feijoo
Edición, introducción y notas: Francisco Fuster   
Editorial: Fondo de Cultura Económica de España 
Colección: Centzontle 
Páginas: 153
Precio: 8'5 euros
 
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Reflexiones sobre la historia aborda problemas que siempre han preocupado a los historiadores y que siguen ocupando a la historiografía: desde el tema de las fuentes hasta la discutida cuestión del estilo que el historiador debe adoptar para transmitir mejor su discurso, pasando por el delicado asunto de la neutralidad que se le supone a quien se dedica a contar la verdad sobre nuestro pasado. Al señalar los errores en los que los historiadores han incurrido, Feijoo (1676 - 1764) nos propone una excelente guía o "manual" del buen historiador.
 
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Francisco Fuster (Alginet, 1984) es Doctor en Historia por la Universidad de Valencia. Su línea de investigación se centra en la historia de la literatura española de la Edad de Plata (1900-1936), con especial interés en las figuras de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba, escritores a los que ha dedicado distintos trabajos.

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Reflexiones sobre la historia se puede online en la web de FCE y en Amazon.
 

17 enero, 2014

Julio Camba - Crónicas de viaje



Título: Crónicas de viaje: impresiones de un corresponsal español
Autor: Julio Camba
Prólogo: Antonio Muñoz Molina
Edición y estudio introductorio: Francisco Fuster
Editorial: Fórcola
Colección: Periplos
PVP: 23'50 euros
Páginas: 368

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Si por algo es conocido Julio Camba es justamente por su faceta de cronista viajero, por haber descollado en un género cultivado por escritores de la talla de Azorín, Josep Pla, César González-Ruano, Rubén Darío o Enrique Gómez Carrillo. Como pone de manifiesto esta antología –creada ex novo por Francisco Fuster bajo el título de Crónicas de viaje–, Camba no ejerció nunca como el turista que visita los lugares de interés recomendados por las guías. Su ideal fue el del flâneur ocioso. Su filosofía, «escéptica y peripatética», la del hombre-sándwich: el que «no hace nada», el que solo «anda, callejea, curiosea, huele…». Camba fue un español que recorrió el mundo en un viaje interior al centro de su propia persona, trabajando durante más de dos décadas como enviado especial de los principales periódicos españoles de la época: El Mundo, La Correspondencia de España, La Tribuna, ABC o El Sol. Esta antología ofrece al lector las ciento cincuenta mejores crónicas publicadas por el periodista gallego, incluyendo varias decenas de ellas –rescatadas de la hemeroteca– que permanecían inéditas en formato libro y se publican ahora por primera vez, agrupadas en una serie de capítulos que giran en torno a las distintas ciudades en las que Camba trabajó como corresponsal de prensa.

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Francisco Fuster (Alginet, 1984) es Doctor en Historia por la Universidad de Valencia. Su línea de investigación se centra en la historia de la literatura española de la Edad de Plata (1900-1936), con especial interés en las figuras de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba, escritores a los que ha dedicado distintos trabajos.

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Crónicas de viaje se puede adquirir - con gastos de envío gratis - en la tienda online de Fórcola Ediciones.

24 noviembre, 2013

Pío Baroja - Semblanzas


Título: Semblanzas
Autor: Pío Baroja
Edición y prólogo: Francisco Fuster
Editorial: Caro Raggio
PVP: 18 euros
Páginas: 210
 
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Pío Baroja cultivó con frecuencia la biografía literaria en formato breve. Lo hizo desde sus inicios como colaborador en distintos periódicos, publicando perfiles de autores vivos y muertos a los que admiraba, y lo siguió haciendo en sus obras de tono más autobiográfico, incluyendo unas interesantes memorias trufadas de opiniones sobre la intelectualidad de la época. Sin embargo, se da la casualidad de que jamás dio a la imprenta un libro con lo mejor de su producción dedicada a este género. Por eso, desde Caro Raggio hemos querido llenar ese vacío con una antología – seleccionada y editada por Francisco Fuster – con la que pretendemos poner al alcance del lector actual un número representativo de las mejores semblanzas escritas por el novelista vasco, agrupadas en un solo tomo y en una edición cuidada, pero accesible. Una “galería de tipos de la época” – por emplear la fórmula barojiana – en la que los retratos de algunos de los personajes más relevantes de nuestra cultura (Ortega y Gasset, Galdós, Azorín, Unamuno, Valle-Inclán, Picasso, Sorolla) conviven con los de escritores y artistas que, pese a gozar de cierta fama en su época, son hoy en día unos desconocidos para el gran público.
En definitiva, un original y sugerente paseo por ese bosque animado que fue la España barojiana a través de esta pequeña colección de vidas en la que Baroja nos presenta a sus contemporáneos y nos habla, a la vez, de su propia persona.

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Francisco Fuster (Alginet, 1984) es Doctor en Historia por la Universidad de Valencia. Su línea de investigación se centra en la historia de la literatura española de la Edad de Plata (1900-1936), con especial interés en las figuras de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba, escritores a los que ha dedicado distintos trabajos.
 
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Semblanzas se puede adquirir online aquí, aquí o aquí.

05 septiembre, 2013

Julio Camba - Maneras de ser periodista


Título: Maneras de ser periodista
Autor: Julio Camba
Edición y prólogo: Francisco Fuster
Editorial: Libros del K.O.
PVP: 13'90 (4'99 en ebook)
Páginas: 104 + cómic desplegable
 
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Julio Camba no creía en la inspiración, ni en las facultades de Periodismo, ni el poder evocador de la naturaleza. Sabía que la columna de periódico es la medida de todas las cosas, y que todo lo que sucede en el mundo es susceptible de «acabar reducido a una superficie literaria de 150 centímetros cuadrados». Y a eso se dedicó el autodidacta Camba durante toda su vida, desde las páginas del anarquista Tierra y Libertad al regio y conservador ABC. Por el camino, a base de luminosidad, ironía y mucha tijera, fue perfilando la «fórmula mágica» que le convirtió en el periodista más leído de su tiempo. Grafómano involuntario (tenemos razones para sospechar que, en más de una ocasión, hubiese «preferido no hacerlo»), Camba no pasó por alto en sus columnas las penurias y rutinas y vicios del oficio de periodista. Este volumen recoge esos artículos —muchos de los cuales no se habían publicado hasta ahora en libro—, que pueden leerse como una suerte de antimanual desmitificador. Estas Maneras de ser periodista son, a su manera, una declaración estética y vital, y, por encima de todo, un ajuste de cuentas contra «el miserable que inventó la imprenta».
 
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Francisco Fuster (Alginet, 1984) es Doctor en Historia por la Universidad de Valencia. Su línea de investigación se centra en la historia de la literatura española de la Edad de Plata (1900-1936), con especial interés en las figuras de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba, escritores a los que ha dedicado distintos trabajos. Sobre la obra periodística de este último ha prologado las reediciones de Playas, ciudades y montañas (Reino de Cordelia, 2012), Londres (Reino de Cordelia, 2012) y Alemania (Renacimiento, 2012), y ha editado y prologado la antología de semblanzas de escritores y pensadores, Caricaturas y retratos (Fórcola, 2013).  

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Maneras de ser periodista se puede adquirir en la web de Libros del K.O.
 

08 agosto, 2013

Azorín en Aranjuez: vigencia de un centenario

 
 
La fecha de 1913 debió de quedar marcada a fuego en la memoria de José Martínez Ruiz, pues fue aquel un año de contrastes y emociones fuertes para quien, desde 1904, firmaba sus artículos como “Azorín”. La historia de lo que podría haber sido el annus horribilis de la biografía azoriniana empezó a finales de 1912, cuando la muerte de Miguel Mir y Noguera dejó un asiento libre en la Real Academia Española para el que, rápidamente, surgieron varios pretendientes, entre los cuales figuraba el propio autor de La voluntad, que ya en 1908 había realizado sin éxito un primer intento de acceder a la docta casa. Lamentablemente para él, pronto surgieron otros dos candidatos a cubrir la baja y, aunque el monoverense trató de jugar sus bazas, ganando para su causa el apoyo de la juventud intelectual española, la suerte le fue esquiva una vez más.
 
Como no hay dos sin tres, solo unos meses más tarde, la vida le brindó una nueva oportunidad cuando, al reanudarse el curso académico después del verano, hubo que cubrir las vacantes surgidas durante los meses previos, incluyendo la del por entonces director de la RAE, Alejandro Pidal y Mon. Ironías de la vida, el cargo fue a parar a manos de Antonio Maura (amigo personal del escritor y líder de su partido), lo que hizo que nuestro autor, que ya había confesado en sus círculos más cercanos que aquello de la Academia se le antojaba una quimera imposible, se replanteara seriamente la oportunidad de presentar su candidatura. Por sus ideas políticas del momento, Azorín era ya un conservador que, desde hacía bastantes años, había abandonado su anarquismo de juventud en favor de un reformismo muy moderado. Sin embargo, y a ojos de los elementos más reaccionarios y ortodoxos de la Academia, seguía siendo el líder de una generación – la del 98 – que había tratado de subvertir el orden del país con su propuesta de cambio radical de los valores éticos y estéticos predominantes. Por eso, y ante la nueva disyuntiva, el pleno optó por elegir al obispo de Jaca, Antolín López Peláez, en detrimento de un Martínez Ruiz que vio como sus expectativas quedaban frustradas por tercera vez en cinco años (dos en lo que iba de 1913).
 
En paralelo al calvario personal del escritor, este tercer fracaso vino acompañado de un acalorado debate – librado en las hojas de los periódicos de la época – entre los miembros más destacados del mundo de la cultura y los políticos metidos a escritores que habían convertido la RAE en una institución caduca y corporativista: un coto privado en el que las influencias se anteponían a los méritos puramente literarios de los candidatos. Y fue precisamente del ámbito de los intelectuales de donde surgió la idea de rendir un homenaje nacional a Azorín que sirviera como desagravio. Con el visto bueno del agasajado y el respaldo de algunos compañeros, José Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez organizaron la famosa “Fiesta de Aranjuez”, celebrada el domingo 23 de noviembre de 1913 en los bellos jardines de la localidad madrileña. Además de cumplir con su objetivo inicial de presentar a Azorín los respetos de amigos y colegas que lo tenían como modelo y maestro, aquel encuentro tuvo el valor simbólico de escenificar, por primera vez, la unión de dos generaciones distintas – la del 98 y la del 14 – de la intelectualidad española del siglo XX. En este sentido, se puede decir que 1913 fue un año clave para el proceso de consolidación en España de la figura del intelectual como un sujeto social comprometido y dispuesto a participar activamente en la vida nacional a través de su intervención en la esfera pública.
 
Del magnífico discurso pronunciado por Azorín en Aranjuez, conviene rescatar un par de ideas que nos devuelven a la actualidad del momento presente. Decía el autor de Castilla hace justo un siglo que en España convivían dos realidades dispares y que, para contemplar esas dos caras opuestas de la misma moneda, solo hacía falta viajar desde el centro hasta la periferia: desde la España urbana y supuestamente moderna, hasta esa otra rural – cuyos habitantes parecen “de otro hemisferio” – que luchaba por la pura supervivencia. El problema, insistía el escritor, no era que el pueblo estuviese más o menos formado a la altura de 1913; el auténtico drama era que esas dos Españas – la de los responsables de gobernar el país, predicando con el ejemplo de su comportamiento, y la de la sociedad encargada de sacarlo adelante con su esfuerzo diario – corrían en paralelo, cada una por su propio camino. Así lo resumió nuestro protagonista en unas palabras que, cien años después de ser pronunciadas, conservan intacta toda su vigencia: “Discursos grandilocuentes, conferencias, entrevistas, idas y venidas, conciertos y desconciertos, manifestaciones, declaraciones, programas, todo esto, ¿qué te importará a ti, labriego atenazado por el hambre, labriego a quien tus hijos piden pan, pan que no tienes? Todo esto ¿Qué te importará a ti, menestral afanado en los cien pequeños oficios del hierro, de la madera y de la lana? Todo esto ¿qué te importará a ti, modesto ciudadano de la clase media, condenado al mayor de los tormentos sociales, el tormento de aparentar una holgura de que no se goza, un decoro reñido con la secreta angustia del apremio diario? Todo esto, ¿qué nos importará a nosotros, los que ante el panorama de Castilla, de Levante o de Andalucía hemos meditado el presente trágico de España? Una disparidad profunda existe entre la política y la realidad”.
ABC, 8 de agosto de 2013 

13 marzo, 2013

Arthur Schopenhauer - El arte de sobrevivir


El pensamiento de los grandes filósofos nos acompaña y nos influye de tal manera que, a veces, y justo por esta presencia continuada, no percibimos con claridad el alcance y la verdadera altura lograda por una obra genial, por el  talento de quien, con la fuerza de su palabra, consigue sobresalir en su época y perdurar hasta nuestros días. Por eso, necesitamos detenernos de vez en cuando para hacer una pausa en el frenesí de la novedad diaria y tomar la perspectiva que nos permita emitir un juicio certero. Muchas de estas pausas suelen coincidir con todo tipo de efemérides y fechas señaladas que utilizamos como excusa para organizar cursos y congresos, o para publicar y/o reeditar obras relacionadas con el personaje o el evento objeto de la conmemoración.

En un buen ejemplo de aprovechamiento de este tipo de coyunturas, la prestigiosa editorial Herder viene conmemorando en los últimos años las efemérides relacionadas con uno de los buques insignia de su catálogo, el enorme pensador alemán Arthur Schopenhauer, con la publicación de traducciones y monografías sobre el pensador de Danzig que, junto a lo publicado por sellos como Trotta (y en menor medidad, Gredos o Akal), han venido a renovar y a completar la escasa bibliografía schopenhauriana de la que disponía el lector español hasta hace poco tiempo. Si en 2010 fue el ciento cincuenta aniversario de su muerte lo que dio motivos a Herder para la publicación de cuatro importantes libros (dos de Schopenhauer y dos sobre su obra), ahora es el doscientos veinticinco aniversario de su nacimiento lo que propicia la aparición de un opúsculo - exquisitamente editado y traducido, como es habitual en la casa -  titulado El arte de sobrevivir; un pequeño volumen misceláneo en el que se reúnen fragmentos de varias de las obras más conocidas del autor (El mundo como voluntad y representación, Parerga y paralipómena, etc.). 

Editado por Ernst Ziegler (responsable también de la introducción) y traducido del alemán por el profesor de la Universidad de Murcia, José Antonio Molina GómezEl arte de sobrevivir presenta una estructura sencilla, con un capítulo inicial y más extenso titulado "De las diferencias entre las distintas edades de la vida", procedente del primer volumen de Parerga y paralipómena, y una serie de brevísimos capítulos formados con citas y aforismos recopilados de distintas obras del conjunto de la producción schopenhaueriana. El libro se cierra con un pertinente y útil aparato crítico de notas y referencias bibliográficas.

Aunque me cuesta mucho decidirme por un fragmento con el que empezar a abrir boca, pues toda la obra es una joya sin desperdicio, llena de gotas de sabiduría que invitan a la reflexión, reproduzco una aforismo extraído de Parerga y paralipómena por el que siento especial cariño, por haberlo usado hace poco en uno de mis trabajos. El año pasado publiqué un ensayo sobre Pío Baroja al que puse como título Lo dionisíaco y lo apolíneo y en el que quise demostrar que en la vida de Baroja hubo - o al menos así lo veía yo - dos etapas vitales claramente diferenciadas: una de juventud y egolatría dionisíaca, y otra de madurez y reflexión apolínea. El límite entre cada uno de estos períodos de la trayectoria vital del novelista vasco lo situé en torno a la cuarentena, cuando ya habían aparecido sus obras maestras y el propio Baroja confesaba haber dejado atrás ese ímpetu juvenil en favor de la moderación en las formas y los juicios. Me pareció que era un ejemplo muy claro de lo dicho por Schopenhauer en sus ensayos filosóficos menores y recogido ahora en este El arte de sobrevivir, cuya lectura les recomiendo:

En un sentido más amplio, también podría decirse que los primeros 40 años de nuestra vida nos proporcionan el texto, los 30 siguientes el comentario, que es el que nos permite captar el verdadero sentido y la coherencia del texto en su conjunto, además de los aspectos morales y demás sutilezas del mismo.