20 diciembre, 2009

Betty Friedan - La mística de la feminidad


Hasta hace un par de años, nunca me había parado a pensar en el funcionamiento de las editoriales, en su política de publicaciones o en las razones por las que un libro se publica - o se reedita - y otro no. Cuando quería un libro iba a la librería y lo compraba, sin más. A diferencia de lo que me sucede ahora, no me enojaba cuando veía que un buen libro estaba descatalogado o necesitado de una reedición urgente (muchas veces me lo compraba de segunda mano), ni cuando veía que se publicaban los bodrios que - por defirentes motivos editoriales - se publican hoy en día en España.

Desde que hago crítica literaria con regularidad mensual para la revista Ojos de Papel, eso ha cambiado. Mi contacto directo con el mundo editorial, con editores, jefes de prensa, directores de revistas, otros críticos literarios y, en fin, con toda la gente que se mueve alrededor del llamado "negocio editorial" ha hecho que mi relación con el libro haya cambiado mucho. Ahora sí que me enfado cuando veo que no se reedita un libro que - bajo mi subjetivo punto de vista - lo merece y me alegro igualmente más, cuando esto sí que sucede, como ocurre en el caso del libro del que quiero hablar. Este libro es el ensayo de la feminista norteamericana Betty Friedan, La mística de la feminidad, que acaban de reeditar Cátedra y PUV en su ya famosa colección "Feminismos".

Que la obra de Betty Friedan es un libro extraordinario y fundamental dentro de la historia de las mujeres y de la filosofía feminista, es algo que saben quienes han leído el libro o quienes conocen mínimamente la trayectoria del pensamiento feminista americano. Prueba del valor simbólico de la obra de Friedan, como me advertía el otro día vía correo la profesora y Catedrática de Filosofía en la UNED, Amelia Valcárcel, autora de la presentación del texto de Friedan en esta nueva edición, es el hecho de que que "Feminismos" lo haya elegido como el título que celebra los cien números de la colección (el número 50 fue El segundo sexo de Simone de Beauvoir).

Entrando ya en lo que me he planteado como función de esta entrada, explicar mi relación con este libro y con el hecho de su oportuna y feliz reedición, quiero decir varias cosas. En primer lugar, decir que descubrí a Betty Friedan, al igual que a María Lejárraga, en una asignatura sobre historia de las mujeres que cursé hace unos años en la facultad. El descubrimiento fue seguido de una pequeña labor de investigación e indagación acerca de esta mujer, para mí una total desconocida hasta entonces. Creo que fue al año siguiente cuando fotocopié el único ejemplar del libro en castellano que localicé en Valencia: un ejemplar de 1965 publicado por la extinta editorial catalana Sagitario; un ejemplar encuadernado en piel que yacía totalmente abandonado en la Biblioteca Pública de Valencia. Ese es el texto que todavía tengo fotocopiado y lleno de comentarios y subrayados. Luego me compré - de segunda mano - un ejemplar en catalán, en dos volúmenes publicados por Edicions 62 (traducidos, por cierto, por el recientemente desaparecido Jordi Solé Tura) y otro ejemplar en castellano que era el mismo que ya había leído, pero esta vez con sus cubiertas originales.

La lectura del libro de Friedan, que yo hice en la biblioteca de mi universidad, totalmente por libre y robando horas a mis horas de estudio, me confirmó que se trataba de un libro excelente, de un ensayo de sociología soberbio. Me gustó tanto que, por mi cuenta y riesgo, me decidí a escribir en ensayo en el que, por una parte quise plasmar mis impresiones de la lectura y, por otra, quise rendir un personal homenaje (como en ese artículo sobre Lejárraga que acaba de salir publicado) a una mujer con cuyo trabajo había disfrutado tantos buenos momentos de lectura. Aprovechando el primer aniversario de la muerte de Friedan, el ensayo fue publicado en catalán, en el número 25 de la revista L'Espill, y en castellano, en el número 177 de la revista Claves de Razón Práctica. Aunque es verdad que se me quedó alguna cosa por decir, lo más importante está en ese texto, sobre todo en lo que se refiere al propio contenido del libro.

Después de publicado el artículo, hice algunas gestiones, por entonces infructuosas, en pro de la reedición del libro. Hablé con mi antigua profesora Isabel Morant, directora precisamente de la colección "Feminismos" y con Antoni Furió, director de PUV y de la revista L'Espill. Aunque los dos se mostraron muy receptivos (la idea era volver a traducir el texto y escribir una nueva introducción más larga y actual, más para el lector del siglo XXI), la idea no terminó de cuajar, de materializarse en algo concreto. Un año después, propuse a una joven editorial madrileña la idea de esta reedición. En teoría la cosa era más o menos factible e, incluso, existía la posibilidad de que servidor se encargase de esa hipotética introducción. Sin embargo, la cosa fue por otros derroteros cuando descubrí que la todopoderosa Editorial Cátedra (todopoderosa en comparación con esta joven editorial) se había adelantado y ya estaba en pleno proceso de reedición del libro. Bueno, estas cosas pasan...

Al margen de esta intrahistoria editorial, debo agradecer a la Editorial Cátedra que me hayan enviado un ejemplar de esta nueva edición y, sobre todo, que se hayan decidido a reeditar un texto que a mí personalmente me trae buenos recuerdos. Si con mi artículo y con mi sugerencia ayudé en algo a tomar la decisión de reeditar el libro, mi alegría es todavía mayor. Por cierto, la reedición es exquisita, en tapa dura y letra grande, con la presentación de Amelia Valcárcel y con dos introducciones de la propia Friedan: la que escribió para el décimo aniversario de la primera publicación y otra que redactó en 1997. El único "pero" que yo le pondría es que el precio - 35 euros - me parece elevado y, ciertamente, prohibitivo para el bolsillo medio de un alumno universitario. Un clásico es un clásico y una buena edición es una buena edición; este volumen cumple las dos premisas. Ahora bien, quizá la Editorial Cátedra se debería replantear el volver al viejo formato de esta colección (tapas blandas y un tamaño menor) o bien, editar la mitad de la tirada en una edición de bolsillo más económica y accesible. Gastarse hoy en día 35 euros en un libro es algo que, desgraciadamente, mucha gente no se puede permitir y es una pena que la gente no lea más y no conozca obras como la de Friedan por no poder permitirse el comprarlas. Estas cosas, aunque algunas digan que son sólo excusas, también pasan.

- Francisco Fuster, "Betty Friedan. La mística de la feminidad" en Claves de Razón Práctica, nº 177, noviembre de 2007, pp. 79-82.

8 comentarios:

  1. Hola, Paco, veo que sigues con Betty y que ha salido lo que hiciste para Pasajes sobre Lejarraga. Feliz Navidad, querido.

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  2. Amigo, Montesinos: los que siguen con Betty Friedan son los de Cátedra que, con efecto retardado, me han hecho caso (aunque ellos lo nieguen, si es que lo niegan) y se han decidido a reeditar el libro. Sobre Lejárraga, sí: por fin ha salido publicado ese trabajo. En realidad no lo hice para "Pasajes". Lo hice para un trabajo de clase. Luego se iba a publicar en "Claves", pero no. En fin, lo importante es que ya se puede leer y que la gente conozca a esta mujer. En verdad ése es el propósito.

    Mañana con más tiempo me paso por tu cueva; he visto que hoy has escrito algo y quiero leerlo con calma. Felices fiestas igualmente.

    Paco Fuster

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  3. Le deseo una buena entrada de año. Con lecturas provechosas y algo de expansión, que siempre nos conviene.

    Saludos.

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  4. Lo mismo digo, Justo. Da por hecho ambas cosas: la expansión y las lecturas. Ambas cosas convienen, aunque a veces sean incompatibles y uno acabe leyendo o haciendo la mitad de lo que tenía programado o previsto.

    Feliz 2010 igualmente y mucha salud para la familia.

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  5. Raúl Mínguez Blasco3 de enero de 2010, 18:33

    Hola Paco. Lo primero desearte un feliz año 2010. Lo segundo, agradecerte esta información sobre el libro de Betty Friedan. La verdad es que, desde que leí tu artículo al respecto, me interesé por el libro pero no lo encontré en la biblioteca. Ahora que sé que se ha reeditado, intentaré hacerme con él. Nos vemos.

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  6. ¡Hombre Raúl! Vaya sorpresa verte por aquí. Antes que nada, te deseo un feliz 2010 igualmente. Es verdad que hace un par de años no estaba el libro en nuestra biblioteca (yo lo saqué de la Pública de Valencia en su día). Por entonces pedí que lo comprasen pero claro, resulta que no existía una reedición y en la Biblioteca tienen la política de no comprar libros de segunda mano. Luego de repente, vi que sí, que habían comprado un ejemplar en inglés, dos en castellano (uno para Tarongers y otro para el depósito) y uno en catalán (esa edición en dos volúmenes que citaba arriba). La reedición que ha hecho Cátedra está bien, pero tiene ese incoveniente, que es muy cara. De todas formas, es un libro extraordinario y un clásico que da lustro a cualquier biblioteca.

    Un abrazo y ya nos vemos por la facultad.

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