
El pensamiento de los grandes filósofos de la historia nos acompaña y nos influye de tal manera que, a veces, y justo por esta presencia continuada, no percibimos con claridad el alcance y la verdadera altura lograda por una obra genial, por el destello de talento de un hombre que por la fuerza de su palabra, consigue sobresalir en el ambiente de su época y perdurar hasta nuestros días. Por eso, de vez en cuando nos detenemos y hacemos una pausa en el frenesí de la novedad diaria, para tomar la perspectiva necesaria que nos permita emitir un juicio certero. Muchas de estas pausas suelen coincidir con todo tipo de efemérides: fechas señaladas que los historiadores utilizamos como excusa para organizar cursos y congresos, y que las editoriales aprovechan también para publicar o reeditar obras relacionadas con el personaje o el evento que por esas fechas se conmemora.
En un magnífico ejemplo de aprovechamiento de una de estas coyunturas, la prestigiosa Herder Editorial acaba de publicar de una tacada cuatro novedades relacionadas con la figura del enorme pensador alemán Arthur Schopenhauer, de cuya muerte se cumplen en estos días ciento cincuenta años. Los cuatro libros - dos de Schopenhauer y dos sobre su obra - que acaba de publicar Herder son los siguientes: la monografía de Manuel Suances, Arthur Schopnehauer. Religión y metafísica de la voluntad; la monografía de Volker Spierling - uno de los mayores especialistas en la obra del filósofo de Danzig a nivel mundial - Arthur Schopenhauer; y en lo que respecta a los textos del propio pensador teutón, el opúsculo El arte de ser feliz y la obra publicada de forma póstuma e inédita hasta ahora en castellano, Senilia. Reflexiones de un anciano. Son cuatro libros de una calidad contrastada y muy bien editados, con cuidadas traducciones realizadas por los mejores especialistas.
En el caso concreto de Senilia, debo decir que se trata de una auténtica joya, un regalo inestimable para los que disfrutamos con la lectura y la reflexión schopenhaueriana. Y no lo digo solo por lo que constituye para el lector español el hecho de poder leer por primera vez en su idioma un texto inédito del autor de El mundo como voluntad y representación, sino también por la propia calidad de un texto que, aun habiendo sido escrito por un hombre mayor y ya en su etapa vital de decadencia, recoge la tradición del Schopenhauer de Parerga y paralipómena, del autor de aforismos y sentencias breves, de dosis homeopáticas de su particular filosofía de la vida. En este sentido, es necesario destacar la labor del traductor al español - Roberto Bernet -, pero también de los editores del original alemán y autores de la introducción al volumen - Franco Volpi y Ernst Ziegler -, quienes han hecho un magnífico trabajo de recostrucción y edición del manuscrito de 150 páginas que dejó el pensador de Danzig entre los papeles de su legado póstumo.
Como muestra de la calidad del texto de Senilia, reproduzco uno de estas breves reflexiones de anciano en la que Schopenhauer explica una idea que se podría aplicar perfectamente al caso de su propia persona y obra:
- Las obras como quintaesencia de un genio; los libros, §. 32,2
Las obras son la QUINTAESENCIA de un genio: por eso, aunque sea el mayor de todos, éstas serán siempre incomparablemente más ricas en contenido que su trato, y suplirán en lo esencial a este último; más aún, lo superarán con mucho, dejándolo a la zaga. Hasta los escritos de una mente mediocre pueden ser instructivos, valiosos para la vida y entretenidos, justamente porque son su QUINTAESENCIA, el resultado, el fruto de todo su pensamiento y estudio, mientras que su trato no puede satisfacernos. Por eso se pueden leer libros de gente en cuyo trato no se hallaría satisfacción alguna y, por eso mismo, una elevada cultura del espíritu nos conduce poco a poco a encontrar nuestro entretenimiento casi solamente en libros, no más en personas.
(Arthur Schopenhauer, Senilia. Reflexiones de un anciano, Barcelona, Herder Editorial, 2010, p. 101)
Por ofrecernos la posibilidad de leer esta joya y por demostrar con hechos (ahí quedan estos cuatro títulos) que a los autores se les valora de la mejor forma que puede hacerse, manteniendo viva su obra y el debate en torno a ella, felicito a Herder Editorial por esta iniciativa relacionada con un autor con el que en los últimos tiempos, y gracias a Baroja, mantengo una relación bastante familiar.

