24 noviembre, 2010

Virginia Woolf - La muerte de la polilla y otros escritos


Título: La muerte de la polilla y otros escritos
Autor: Viriginia Woolf
Editorial: Capitán Swing Libros
Colección: Matrioska
Año de edición: 2010
Número de páginas: 276
Precio: 19 euros

En una conferencia que pronuncié el año pasado en Barcelona (justo hace unos días se acaba de publicar en forma de artículo*), me quejaba de que, debido a la calidad de las novelas de Virginia Woolf y a la fama que éstas habían adquirido, la faceta como ensayista de la autora de Una habitación propia (quizá la excepción que confirma la regla) todavía seguía siendo muy desconocida para el llamado "gran público". Efectivamente, al margen de esas novelas tan rompedoras en lo temático y en lo técnico, Woolf es autora de multitud de deliciosos ensayos breves y brillantes reflexiones sobre temas muy variados que, por su dispersión y por no haber sido traducidos todavía al castellano, no han llegado a un lector español que sigue un poco apegado al tópico que ve a Woolf como una feminista tan adelantada a su tiempo que termino enloqueciendo y suicidándose sin más motivo. Una vez más, Capitán Swing Libros ha venido en nuestro rescate al ofrecernos por primera vez en castellano, la traducción de una magnífica selección de estos ensayos menos conocidos de Woolf, en una magnífica edición bajo el título de La muerte de la polilla y otros escritos, con traducción de Lluïsa Moreno Llort y presentación de Gloria Fortún.

Lo que va a encontrar el lector en este libro, segundo de la colección "Matrioska" (la colección de esta editorial dedicada a los ensayos escritos por mujeres), es una antología de escritos (no solo ensayos, también cuentos, textos que mezclan la realidad y la ficción, reflexiones) en la que conviven textos más clásicos - no para el gran público, pero si para los lectores habituales de Woolf - como La muerte de la polilla, Profesiones para mujeres o La sociedad, con otros menos conocidos como Ruta callejera y La marea de Oxford Street (dos buenas y personales descrpciones del Londres victoriano) o Pensamientos de paz durante un ataque aéreo (una emotivo reflexión en clave feminista sobre la masculinadad y la guerra, en la línea de su ensayo más conocido Tres Guineas). Por dejarlo claro de entrada y evitar la confusiones reduccionistas, no estamos un libro de ensayos feministas o sobre el feminismo; lo que nos ofrece esta antología es literatura de alta - de altísima - calidad sobre temas cotidianos escritos por una mujer que, como explica ella misma en Una habitación propia, abogaba por tener una mente andrógina que no pensara no mezclara el sexo - o el género como se diría hoy - con la escritura, con el acto por excelencia de la creación artística.

En definitiva, que el solo nombre de Virginia Woolf ya es una garantia de calidad y que solo por eso ya merece la pena leer unos ensayos que, además, nos son ofrecidos en castellano por primera vez. Por eso, recomiendo al lector que lea La muerte de la polilla y otros escritos y lo hago sin darle ninguna instrucción ni consejo de lectura excepto ese que nos da la propia Woolf en ¿Cómo se debería leer un libro?, uno de los ensayos incluido en este volumen: "El único consejo, de hecho, que una persona puede dar a otra sobre la lectura es que no escuche ningún consejo, que siga sus propios instintos, que atienda a sus razones, que extraiga sus propias conclusiones. Si en esto estamos de acuerdo, entonces me siento libre para presentar unas cuantas ideas y teorías, ya que no permitiréis que aprisionen esa independencia que es la cualidad más importante que un lector puede poseer" (p. 131)


* AVISO: Acaba de aparecer el número 16 (2010) de Lectora. Revista de dones y textualitat, donde se incluye mi ensayo "Feminismo y teoría política en Virginia Woolf: lectura de Una habitación propia desde el pensamiento de la diferencia sexual", pp. 211-227.

19 noviembre, 2010

El Madrid de Eduardo Laporte


Ayer por la noche llegué a Valencia procedente de Madrid, donde he estado unos días haciendo un viaje relámpago en el que he unido el placer del reencuentro con viejos amigos, con unos "negocios" - no el sentido económico, sino en el laboral/profesional - que, a la postre, han resultado igualmente placenteros. El motivo principal de la visita ha sido mi asistencia como oyente al III Simposio "Memoria, Narración y Justicia", organizado por la línea de investigación del Instituto de Filosofía del CSIC, "JUSMENACU" (Justicia, Memoria, Narración y Cultura). Durante las dos mañanas que he pasado en el CSIC pude conocer a investigadores de renombre como Juan Pimentel (Científico Titular del Instituto de Historia del CSIC, especialista en historia cultural de la ciencia y autor de un magnífico libro del que aquí he hablado), José María González García (Profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC y autor de libros de referencia sobre la relación entre literatura y sociología que servidor ha citado en alguno de sus trabajos), Fernando Bayón (Profesor de Filosofía en la Universidad de Deusto y autor de dos originales libros sobre los que también he escrito) o Juan José Villarías (Científico Titular en el Instituto de Lengua, Literatura y Antropología del CSIC), que con su diligencia y buen hacer me ha facilitado mi presencia en el Simposio y la documentación necesaria para justificarla.

La verdad es que, como le comenté en confianza a Juan Pimentel, tenía otra idea preconcebida - quizá influenciado por lo "bien" que se habla de esta institución en determinados sectores de mi facultad - sobre lo que era el CSIC. Nada más lejos sin embargo. Me he encontrado con gente amabilísima, de un trato exquisito y de un nivel intelectual y una erudición que les hace merecedores del cargo que ocupan como personas dedicadas en exclusiva a la investigación y a su difusión. En ese sentido, ha sido todo un acierto el asistir al Simposio y establecer estos lazos de contacto que intuyo muy productivos para el futuro. Lo mismo puedo decir de la gente del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED con los que mantengo bastante trato desde hace unos meses, a raíz de varios proyectos que hemos compartido y en los que todavía andamos. En esta visita a Madrid también me pude reencontrar con la profesora Ángeles Lario (coordinadora de un libro del que aquí he hablado) y pude conocer a gente como Juan Avilés, Hipólito de la Torre o Ángel Herrerín. Aunque fueron encuentros más cortos de los que a todos nos hubiese gustado, lo cierto es que la impresión que me llevo de todos ellos es inmejorable.

Capítulo aparte en esta ronda de contactos que he hecho merece mi encuentro con el profesor Juan Pablo Fusi (Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense, ex Director de la Biblioteca Nacional y un largo etcétera de cargos y méritos que todo el mundo ya conoce), que tuvo la enorme amabilidad de recibirme en la Fundación Ortega y Gasset, donde mantuvimos una amigable conversación sobre temas que iban desde la burocracia universitaria (gracias a la amabilidad de mi ex profesora y actual compañera de Departamento, Teresa Carnero, tendré la suerte de poder hacer una estancia de investigación el próximo mes de febrero en Madrid, con el propio Juan Pablo Fusi) hasta nuestra común afición a la obra de Pío Baroja y a la relación de éste con el gran José Ortega y Gasset, a quien Fusi ha estudiado en profundidad. La verdad es que las buenas referencias que tenía de Don Juan Pablo, como me gusta llamarle, se quedan cortas ante el buen trato y la amabilidad que el profesor Fusi ha tenido para conmigo desde la primera vez que hablé con él.

La otra parte de esta visita a Madrid me ha llevado a reencontrarme con viejos conocidos. El miércoles fuí a comer con mi amigo Dani Hervás, antiguo compañero en el honrado gremio de los camareros de bodas, bautizos y comuniones, y alginetense emigrado forzosamente a la Villa y Corte por motivos laborales. Por la noche, tuve un encuentro barojiano con el periodista y joven escritor navarro, Eduardo Laporte, editor del blog El náugrafo digital, crítico literario de Ojos de Papel y colaborador del periódico El Correo de Bilbao. Digo que el encuentro fue barojiano porque, además de nuestra común querencia a la literatura del autor de El árbol de la ciencia, Eduardo es en sí mismo un tipo muy barojiano; no solo comparte con don Pío parte de su trayectoria vital (ambos se instalaron en la capital procedentes del norte de España, con la noble intención de encontrar su sitio y de paso lograr "hacerse un nombre", como se decía en los cafés literarios del Madrid de fin de siglo), sino que las reflexiones que publica periódicamente en su blog tienen mucho que ver con ese estilo sincopado y espontáneo del Baroja en estado puro, el de esas reflexiones autobiográficas a contrapelo que forman ese delicioso volumen que es Juventud, egolatría.

Algunas de estas reflexiones, que Eduardo Laporte ha recogido y publicado en su precioso libro Postales del náufrago digital (Prames, 2008), acompañadas por un emotivo prólogo del no menos barojiano Miguel Sánchez-Ostiz y por las sugerentes ilustraciones de Valero Doval, nos muestran, como han coincidido en señalar varios lectores de la obra que sobre ella han opinado, la inteligencia de un tipo sagaz que mira y se interroga sobre el entorno de un Madrid insólito en el que, como gustaría de decir Paul Eluard, conviven varios mundos en uno mismo. Con ironía socarrona y con ésa, su capacidad personal e intransferible para fijarse en los detalles - las pequeñas cosas - aparentemente nimios de la gran ciudad, Laporte consigue conformar en su libro un fresco del Madrid contemporáneo que es el Madrid de a pié, el que yo mismo he podido disfrutar y sufrir durante estos tres días. Es la ciudad vivida por un robinsón urbano (ya Ortega y Gasset decía de Baroja que era un robinsón perdido entre la masa), pero es también el desconcierto de un analista fino que, por lo que dejan intuir sus reflexiones, ama y odia la ciudad a partes iguales. Como dijo Joaquín Sabina en un hallazgo feliz que ha hecho fortuna, el Madrid al que he vuelto esta semana y que ahora digiero con la ayuda de estas postales escritas por Laporte es una ciudad "invivible pero insustituible"; una ciudad que te llama y atrapa, para horrorizarte y hastiarte luego durante un tiempo, hasta que vuelves a sentir el deseo de sentirte otra vez "peatón de Madrid", por usar el título de una de las secciones del blog de Eduardo.

Como dice Sánchez-Ostiz en el prólogo a las Postales del náufrago digital, Laporte es un "columnista de prensa sin columna", un notario de la posmodernidad que escribe "al dictado de lo cotidiano" y que, a diferencia del 99% de los habitantes de la gran ciudad, se toma su respiro diario para plantearse un "porqué" o, como diría mi querido Eduardo Galeano un "para qué", para qué seguir en la lucha del día a día, pudiendo dejarlo todo y abandonarse a la masa amorfa, al calor del nietzscheano rebaño en el que a veces se convierte la multicultural y multirracial marabunta urbana capitalina. La respuesta la da Laporte con ese ingenio suyo del "Partido de las Pequeñas Cosas", esa utopía política de un futuro en el que lo importante será precisamente eso, lo menudo, lo palpable, el detalle. Ahí creo que radica la originalidad de Eduardo Laporte y de su libro, en este llamarnos la atención sobre la poesía de lo cotidiano, sobre la posibilidad de una utopía que, como dice Galeano, no sirve para otra cosa sino para caminar eternamente hacia ella, sin hallarla nunca pero yendo siempre a su encuentro: caminas dos pasos hacia la utopía y ella se aleja dos pasos más allá; vuelves a darlos y ella se vuelve a alejar. ¿Pará que entonces esa entelequia de la utopía? Pues justamente para eso, para obligarnos a caminar...



09 noviembre, 2010

Ángeles Lario (coord.) - Historia Contemporánea Universal


Título: Historia Contemporánea Universal. Del surgimiento del Estado Contemporáneo a la Primera Guerra Mundial
Autores: Ángeles Lario, Ana Clara Guerrero, Josefina Martínez, Florentina Vidal y María Concepción Ybarra
Editorial: Alianza
Año de edición: 2010
Número de páginas: 376
Precio: 24 euros

La semana pasada recibí un ejemplar de un nuevo manual de Historia Contemporánea que acaba de publicar Alianza Editorial. Teniendo en cuenta la poca amenidad que suele caracterizar a los libros que forman parte de este género académico, debo decir que se trata de un gran acierto, tanto por su estructura y contenido, como por algunas de las novedades que representa.

El libro escrito por cinco profesoras de Historia Contemporánea de la UNED bajo la coordinación de la profesora Ángeles Lario, y que cubre cronológicamente la época que va desde final del Antiguo Régimen en Europa y la revolución y declaración de independencia en los Estados Unidos, hasta la crisis de fin de siglo y el nacimiento de la sociedad de masas previo a la Primera Guerra Mundial, es un texto concebido con la inequívoca función de servir de instrumento a los alumnos universitarios que cursan las asignaturas de "Historia Contemporánea Universal" en los nuevos grados nacidos de Bolonia. Pero más allá de esa función específica, que podría ya estar cubierta con los manuales al uso que circulan, este manual recién publicado aporta una serie de novedades muy interesantes:

1.- un texto muy sintetizado y presentado al alumno de una forma muy clara, estructurado en epígrafes concretos que, partiendo de algunas ideas clave, desarrollan un texto que gira en torno a estas idea y lo amplia hasta límites razonables en este tipo de libros, pensados como una primera aproximación a periodo tan amplio y complejo.

2.- un contenido totalmente actualizado con las últimas aportaciones de la historiografía.

3.- unos interesantes, novedosos y muy útiles materiales de apoyo al alumno. Al final de cada uno de los temas del manual, se lo ofrece al alumno tres listas distintas: una con la bibliografía complementaria y específica para cada tema; una segunda lista con una serie de novelas históricas sobre cada período o de novelas escritas en cada época y que pueden ser usadas por el historiador como documento de la época o fuente para su estudio; y una tercera lista con películas de tema histórico cuyo visionado puede resultar muy útil también a los alumnos, como complemento a las clases teóricas o como material de apoyo para la realización de trabajos. Tanto las listas de novelas (cada una con una breve descripción y con la correspondiente justificación de su inclusión), que yo mismo he tenido el placer de elaborar como modesta contribución al manual, como las listas de películas, son dos novedades que introduce por primera vez este manual, y que considero especialmente útiles pensando en la nueva estructura de los grados de Historia y en la parte más práctica de trabajos que se pide a los alumnos. Ambas listas ahorran al profesor y al alumno el trabajo de tener que pensar en novelas o películas que traten determinado período histórico, pensando en esos trabajos complementarios al examen que suelen hacer los alumnos.

Por todas estas razones, animo a los historiadores contemporaneístas que se fíen de mi criterio a echar un vistazo a esta Historia Contemporánea Universal que acaba de publicar Alianza y que la incorporen como manual para sus asignaturas, por todas las novedades que introduce respecto a los viejos manuales tradicionalmente usados y por ser un texto actualizado y escrito pensando justamente en la nueva estructura de los grados y en ofrecer al alumno una visión muy sintetizada y clara, alejada de esos voluminosos y farragosos manuales, de este primer período de la historia contemporánea (el manual se completará con otro sobre el siglo XX).

Historia Contemporánea Universal. Del surgimiento del Estado contemporáneo a la Primera Guerra Mundial se puede adquirir
aquí.

06 noviembre, 2010

Julio Camba - Un año en el otro mundo


Título: Un año en el otro mundo
Autor: Julio Camba
Editorial: Rey Lear
Colección: Literatura Rey Lear
Año de edición: 2009
Número de páginas: 184
Precio: 15'95


Como explico en la introducción de América para los no americanos, son muchos los europeos que, siguiendo la estela de Tocqueville, viajaron a los Estados Unidos y plasmaron por escrito las sensaciones suscitadas por esta visita, por el choque entre la comparación de dos sociedades tan distintas como eran las de los llamados "Viejo Continente" y "Nuevo Mundo". Dentro del ámbito de la literatura española, uno de los primeros y, sin duda, más originales cronistas de esta nueva realidad americana fue el periodista gallego, Julio Camba, quien siendo un joven reportero viaja a los Estados Unidos en 1916, enviado por el diario ABC para ocupar la plaza de corresponsal en Nueva York.

Desde la "Gran Manzana" envía Camba una serie de crónicas en las que describe sus vivencias y experiencias en lo que él llama "el otro mundo". Con su personal ironía y un dominio del humor insuperable, Camba nos pinta unos retratos de la ciudad, de las costumbres y de las gentes americanas que constituyen un testimonio impagable de esas primeras décadas del siglo XX en las que los Estados Unidos experimentan su mayor crecimiento y su consolidación como potencia mundial. Acostumbrado a viajar por Europa, Camba hace gala de su vasta cultura y, tomando como referente lo que ha visto en Europa, se sorprende y nos sorprende con todo tipo de anécdotas y de detalles que llaman su atención y que nos acercan a su particular visión del "espíritu americano".

Como explica Ignacio Carrión en el prólogo a esta edición de Un año en el otro mundo publicada por Rey Lear, el estilo de Camba no es el de un escritor solemne y retórico, sino el de un escritor que con una mirada que escribe, un cronista de estilo ágil y sencillo, maestro de la concisión y la intuición. Como el mejor Baroja, Camba prefiere la exactitud y la frase corta a la retórica pedante y sobrecargada, al estilo ampuloso y repetitivo de algunos de los periodistas de su época. Como demuestra en todas estas estampas americanas, en los detalles de la vida cotidiana es donde se conoce el sentir de una sociedad, el alma de un pueblo. Cualquier elemento es indicio para Camba, que lo convierte con su análisis en símbolo de la cultura americana: desde la inmensidad de unos rascacielos que horrorizan al turista en su primera contemplación pero lo maravillan en su espectáculo luminosos durante la noche, hasta el carácter mecánico de una civilización en la que todo se reduce a lo material y lo quantitativo, pasando por la curiosa y extraña afición de los yankees - los "Estados Engomados" - a mascar chicle en cantidades industriales.

Julio Camba no figura en muchas historias de la literatura española; no es un autor de tronío dentro del panorama de las letras hispanas, ni tiene una obra maestra que haya quedado en la memoria. Sin embargo, y situado en el contexto del periodismo posterior al de su época (mejor no hablar del actual), la calidad literaria alcanzada por la crónica periodista en Camba es más que notable, no solo por su proverbial capacidad para captar lo anecdótico y hacer de ello algo intuitivo y genial, sino también por el calado de algunas de sus reflexiones que, lejos de la superficialidad que se les suele atribuir, perduran en el tiempo con una inusitada vigencia, demostrando la perspicacia de su autor en el momento de formularlas.

Como ejemplo de la actualidad de Un año en el otro mundo, reproduzco a modo de conclusión unas palabras que escribe Camba en la introducción y en las que alude a una idea - la importancia de abandonar los prejuicios con que los europeos miramos a los Estados Unidos - muy similar a la que me sirve de hilo conductor en América para los no americanos:

¿Cómo no habrían de producirme una mala impresión los Estados Unidos? Fuera de la mecánica, apenas si existe allí nada verdaderamente importante. La cocina es pésima y la literatura abominable. Las muchachas, muy hermosas por lo general, tienen para el europeo el inconveniente de carecer de psicología. Imposible sentimentalizar con ellas. El amor ha sido sustituido con el fox-trot y con el one-step. No existen tradiciones americanas, ni existe siquiera un paladar americano. Las ciudades son horribles en Norteamérica. La vida es áspera y espantosa.
Pero, a la larga, uno comienza a sospechar que, si en América faltan muchas cosas, acaso sea porque los americanos quieren prescindir de ellas. Es decir, que tal vez no se trate de una civilización defectuosa, sino de una civilización distinta a las civilizaciones del viejo mundo. Y, si ellos es así, nosotros cometeríamos un error al juzgar la civilización americana por comparación a la nuestra
(pp. 23-24).

05 noviembre, 2010

Barack Obama, el Tea Party y las elecciones en Estados Unidos


- ¿Quién teme a Barack Obama? en Valencia Plaza, 5 de noviembre de 2010.

NOTA: A la gente que quiera hacer algún comentario, le rogaría que lo hiciese en la web de Valencia Plaza. Debajo de mi texto hay una opción para dejar comentarios. Ya que lo permiten, mejor comentar allí que aquí, pero bueno, se aceptan ambas cosas.

03 noviembre, 2010

Juan Pimentel - El Rinoceronte y el Megaterio. Un ensayo de morfología histórica


- Reseña de El Rinoceronte y el Megaterio. Un ensayo de morfología histórica (Abada Editores, 2010), de Juan Pimentel [Instituto de Historia - CSIC], en Arbor: Ciencia, Pensamiento y Cultura, nº 745, septiembre - octubre de 2010, pp. 999-1000.