31 julio, 2009
In Memoriam
Dicen los ingleses que el fútbol era, es, y será siempre, un deporte de caballeros. De ser así, hoy ha muerto uno de ellos. Descanse en paz.
28 julio, 2009
El Waterloo de Barack Obama
Por si no se ve en la foto: los señores-cocodrilos que abrazan a Obama son los representantes de hospitales, farmacéuticas y aseguradoras El tema de la semana pasada - y de ésta - en Estados Unidos ha sido el de las dificultades que el presidente Barack Obama está encontrado a la hora de implementar (se ha puesto de moda esta palabra) la mejora del sistema de salud americano que prometió durante su exitosa y triunfal campaña electoral, hoy olvidada.
Como leo en The New York Times, la mejora de la sanidad americana es, posiblemente, la legislación más compleja en la historia moderna de país. Sabedor de esto, Obama propuso en su programa electoral una reforma que, sin ser nada del otro mundo (el objetivo no era ni mucho menos una cobertura universal al modo europeo), sí que trataba de dar un paso adelante en la línea de ir extendiendo poco a poco un derecho que muchos americanos consideran imprescindible. En este sentido, una de las novedades propuestas por Obama era la creación de un seguro de salud público que todos los estados pudieran ofrecer al americano medio a un precio razonable. El objetivo de este nuevo seguro no gratuito era evidente: alentar la competencia con las aseguradoras privadas e intentar que éstas bajasen los precios y ampliaran su cobertura.
La idea de Obama era irse de vacaciones con el proyecto de ley redactado. Por las fechas en las que estamos, me temo que no va a ser así. Las negociaciones entre republicanos y demócratas se están complicando y tampoco ayuda mucho la aparición de otro elemento interno del Partido Demócrata que está dificultando mucho la tarea. Me refiero a los famosos - en EE.UU, aquí no los conoce ni Dios - "perros azules". La Blue Dog Coalition es, por decirlo de forma clara, una pequeña - pero incordiosa para el resto - facción del Partido Demócrata americano formada por demócratas conservadores que promueven ante todo el conservadurismo fiscal y la austeridad del gasto público. Como leo en la última columna de Paul Krugman, es precisamente este grupo el que está llevando - con nulo éxito según Krugman - el peso de la negociación. De momento, entre unos y otros han conseguido que la cosa se estanque y se aplace hasta después de vacaciones. Consecuencia lógica de este retraso sobre las fechas previstas (aunque Obama se dio de plazo hasta final de año, su idea era dejarlo encarrilado antes de agosto) ha sido la aparición de las primeras voces críticas con todo el asunto. Rescato solamente dos opiniones, dos puntos de vista antagónicos: uno progresista; otro conservador.
La primera es la voz que da título a este post. Me refiero al republicano Jim DeMint, senador de los Estados Unidos por el estado de Carolina del Sur. El señor DeMint se despachó hace unos días contra el plan de reforma sanitaria de Obama con unas declaraciones que han hecho fortuna en la prensa americana. Decía DeMint que "si conseguimos parar a Obama en esto, esto será su Waterloo. Esto será lo que acabe con él..." Esta comparación histórica de DeMint ha tenido eco también entre analistas y politólogos progresistas que, preocupados también por el asunto, empiezan a ver en el tema sanitario un punto de inflexión que puede marcar la consolidación de Obama o, en caso de fracasar, el inicio de su propio fin como político. En este sentido, la columna de Krugman que enlazo arriba termina profetizando - como buen economista, a Krugman le encanta profetizar - que el colapso de la reforma se puede llevar por delante la presidencia de Obama.
La otra opinión que me gustaría traer aquí es la de Hendrik Hertzberg, analista político de The New Yorker y uno de los mejores columnistas de la premsa americana, por la ironía y erudición (suele citar muchos fragmentos de obras literarias) que imprime a sus textos. De Hertzberg suelo leer casi todas las columnas que publica en la famosa sección del NY, The Talk of the Town. En su última columna, Hertzberg también trata el tema de las dificultades de Obama con su plan sanitario. Critica a los citados Blue Dogs y, sin ocultar su filiación política, ataca claramente a unos republicanos que, en su opinión, practican una oposición "nihilista" hacia cualquier cosa que suene a reforma (ya saben aquello de que Obama es un socialista-marxista-comuinista encubierto). Dice Hertzberg que Obama puede "sobrevivir" al "asesinato" de su reforma sanitaria, pero insiste en que debe estar muy despierto para que cosas como ésta no se repitan.
Sinceramente, no tengo ni idea de lo que pasará. Lo más probable: que la reforma - tal y como la pensó Obama, al menos - no se lleve adelante. La oposición es demasiado fuerte y, sobre todo, la crisis demasiado real. Lo que tiene la crisis - entre otras cosas - es eso, que cuando estás en la oposición como estaba Obama, te viene de perlas (miren si no al PP, lo contento que está con la encuesta de intención de voto de ayer), pero cuando estás en el poder se vuelve en contra. La recesión que vive la economía americana es el argumento perfecto para que republicanos y demócratas conservadores bloqueen la reforma "sine die" o aprueben una reforma - como yo creo que sucederá - light, matizada y recortada respecto a la inicialmente prevista. Ya lo veremos los demás; ya lo sufrirán o disfrutarán los americanos. God bless them!
25 julio, 2009
Los niños y la Guerra Civil
Reseña de Palabras Huérfanas. Los niños y la Guerra Civil (Taurus, 2009), en Hispania Nova, nº 9, 2009.
Desde que hace un par de años me lo presentaran en un Congreso sobre Cultura Escrita en Madrid (sería muy largo explicar que hacía yo allí), mantengo una relación - electrónica - cordial de amistad con Antonio Castillo, Profesor Titular de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Alcalá de Henares. Durante este tiempo, hemos intercambiado correos, algún que otro libro y sobre todo, muchos ánimos para nuestras respectivas trayectorias académicas. Pese a que nuestros caminos son bastante divergentes (él es un reconocido paleógrafo y especialista en la época moderna y la memoria escrita de la Guerra Civil y yo soy un modesto estudiante que se inicia en el complejo terreno de la investigación), convergen de vez en cuando en el fértil terreno de la historia cultural, en el que habitan y se desenvuelven cómodamente los directores de mi tesis. En los últimos tiempos, esta enriquecedora relación interdisciplinaria se ha ampliado a la persona de Verónica Sierra, discípula aventajada de Antonio, Profesora Ayudante en la misma universidad y especialista en el trabajo con documentos epistolares y en la Historia Social de la época contemporánea en España, centrada en la Guerra Civil y la posguerra.
En marzo del presente año, Taurus publicó el libro Palabras huérfanas. Los niños y la Guerra Civil, que es parte de la tesis doctoral defendida por Verónica Sierra en 2008 y dirigida por Antonio Castillo. Pese a que el tema de la Guerra Civil no está entre mis preferidos, pensé que este libro me aportaría cosas nuevas. No me he equivocado. Hace un par de meses tuve la suerte de leerlo y plasmé mis impresiones en una breve recensión que publicó a principios de este mes la revista electrónica Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, que dirige el profesor Julio Aróstegui. Como dije que una de las funciones de este blog era servir de punto de encuentro para mis textos desperdigados por el mundo, traigo aquí y ahora esta reseña, por si a algunos de ustedes les interesa. Creo que es una lectura - la del libro - que merece la pena.
24 julio, 2009
Florentino y Debord

23 julio, 2009
Ja sóc aquí!


