29 agosto, 2009

La poesía de Juan Antonio Millón



Leo por segunda vez en siete días el poemario de Juan Antonio Millón, Paisaje desde el sueño (Brosquil Ediciones, 2008). Al igual que me sucediera hace unos días con algunos de los versos de Juan Planas, una de las cosas que más me ha llamado la atención en la poesía de Millón y en la lectura que he hecho de ella, es la cantidad de ocasiones en las que he creído ver fielmente descritos, determinados episodios de mi propia biografía. Como persona de naturaleza nostálgica que soy, he sentido una perfecta identificación con muchos de los temas o tópicos literarios en los que el autor insiste repetidas veces. Quizá el mayor y más fuerte de estos sentimientos autobiográficos que me ha refrescado la lectura del poemario, ha sido esa nostalgia de la infancia que - dicen - acompaña a todo ser humano durante toda su existencia adulta y senil y que, en mi caso personal, lleva unos meses anormalmente acentuada. En este sentido, algunos de los versos de Millón [Hoy regresaron de mi infancia / como un confuso eco, / las chicharras y el vehemente silencio de mi abuelo] me remiten a sensaciones que me resultan actuales y cotidianas.

Como dice Jaime Siles en el prólogo, la poesía de Juan Antonio Millón es "una superposición de evocadas ausencias". Efectivamente, la ausencia de los otros y de lo otro, es el leiv motiv fundamental de una poesía que trata de verbalizar, al menos así es como yo le he leído y entendido, esa dialéctica, esa lucha constante, entre el olvido y la memoria [Somos una alma de ausencias vivas, de plenitudes que la vida ha ido abandonando y que nuestra memoria trae a cada instante, arracimándolas en una continuidad sin límites]. La omnipresencia del recuerdo en la obra de Millón, de lo vivido y lo perdido, sitúan al yo poético del autor - como dice Siles - en un no-lugar a medio camino entre el pasado y el futuro, en una tierra de nadie que se debate entre la nostalgia del pasado y el anhelo del futuro: Sutiles versos, / relatos laberínticos, magnos dramas / pincelan nuestras edades, / al dictado de un deseo inescrutable de ese afán de infinito / y esa nostalgia desasosegante.

Junto a esta nostalgia desasosegante, presente sobre todo en "Alcancía", la primera de las tres partes del poemario, otro de los temas o elementos definitorios de la poesía de Juan Antonio Millón es el tema de lenguaje y su incapacidad para reflejar una realidad demasiado fragmentaria y compleja. Especialmente significativos en este sentido son "Límite en el límite" o "Incertidumbre", poema cuyos dos primeros y magníficos versos [Todo semeja falto de totalidad, / parte o mitad de un ser, aún no cumplido] parecen resumir escuetamente, la duda y el desasosiego del hombre moderno.

En la segunda parte del poemario - "Espacios de albor y de espesura" -, esa evocación de la ausencia se traslada a un escenario físico formado por varios paisajes. La sonoridad y la musicalidad de la naturaleza cobran relevancia en unos poemas en los que nos volvemos a encontrar con el motivo de la infancia. A destacar en este desfile de paisajes, un poema con historia como "Arse" - explícito homenaje a la tierra natal del autor - en el que leemos unos bonitos y evocadores versos [Arse, / ser o cíclope, / Muro o montaña. / Piedra rescatada / para una mirada inocente. / Altura / que silabea sin herida / la mayúscula tragedia].

En la tercera y última parte del libro, "Alientos del deseo", el erotismo inspirador y el desamor amargo se vuelven protagonistas. Si Millón empieza esta parte con un sinestésico poema - "Voz y caricia" - en el que tacto y oído, piel y palabra, se confunden [Perfumas las sílabas que pronuncias / tal como la piel de mi cuerpo / acariciado por la dádiva de tu mano / que pulsa, enervado, el sonido de mi deseo.] el libro se cierra con un poema - "Fuiste" - que bien podría ser compendio y resumen de muchos de los elementos presentes en esta poética de la ausencia de Juan Antonio Millón, con la que tantas y tantas cosas he rememorado.


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A modo de suculento aperitivo para aquellos a los que se les haya abierto el apetito lector, reproduzco mi poema preferido del libro:

FUISTE

Fuiste una avenida de álamos
en el tiempo en que la memoria
proyectaba puentes y senderos
ovillando imágenes del recuerdo desatado.

Fuiste mar y malecón, paseo líquido,
río de húmedo silencio y atardecer sonoro.

Fuiste un sueño que meditaba las horas
habitadas de tu presencia inexcusable.

Fuiste la razón de lo que fui
y hoy solo huyo de lo que fuiste.

A través de esa avenida,
de ese mar,
de ese río,
de ese sueño,
ya sin razón de lo que fui o fuiste.

Juan Antonio Millón, Paisaje desde el sueño, p. 82

26 agosto, 2009

Egoísmo barojiano


Decía Roberto Arlt en una de sus magníficas Aguafuertes Porteñas, titulada "El aburrimiento del domingo", que "el placer de no trabajar estriba en que los otros trabajen". Decía este gran escritor argentino que odiaba los domingos porque es un día en el que nadie trabaja y porque, en esas condiciones, "la pereza propia no tiene ningún placer, como ocurre los días hábiles".

Me he acordado de este texto de Arlt esta mañana cuando me he pasado por la Biblioteca de la Universidad. Al entrar a devolver un libro, he recordado que la Biblioteca ya está abierta 24 horas porque estamos en pleno período de exámenes (en realidad los exámenes empiezan el martes). Como también quería consultar un par de libros, he visitado un par de salas y al contemplar el panorama de decenas de alumnos con los codos hincados sobre las mesas, unos sudando o maldiciendo, otros enviándose sms con el móvil o echando una cabezadita con una lata de Red Bull como testigo (se ve que las noches son largas), se me han cruzado por la mente dos sensaciones contradictorias. Por un parte, no he podido evitar el solidarizarme mentalmente con aquellos heroicos y abnegados compañeros que no se dan por vencidos y quieren resarcirse en septiembre de esos errores pasados.

Sin embargo, debo ser sincero y reconocer - mea culpa - que, junto a esta lástima natural y comprensible, he experimentado, siquiera por segundos, una sensación no menos humana, que me ha recordado un gran artículo de Baroja titulado "Dulce egoísmo". Sin quererlo ni buscarlo deliberadamente, he sentido ese placer al que aludía Arlt: esa realidad agradablemente sádica de comprobar que los demás trabajan, mientras tú descansas; que tu dicha y solaz contrastan con el padecimiento ajeno. Lejos de provocarme un sentimiento cristiano de culpa, ver a todo el mundo sufriendo con apuntes y calculadoras, mientras yo paseaba por la biblioteca "tan pancho", me ha resultado egoístamente novedosa y estimulante.

Supongo que quienes hayan sido estudiantes sabrán a qué me refiero. Para los que no lo hayan sido, o ya no recuerden esa estampa, les reproduzco el texto de Baroja. Es un poco largo pero, a mi juicio, es impagable. No se puede expresar un sentimiento tan teóricamente injusto y desagradable, tan políticamente incorrecto, de forma tan sutil e irónica, con tanto estilo:

Dulce egoísmo

"Un señor muy elegante que me han presentado, pero que no recuerdo cómo se llama, me dice, acompañando la palabra con una simpática sonrisa:
- No sabe usted lo que me gusta el invierno.
- ¿Le sienta a usted bien? - le pregunté, viendo que, a pesar de su aspecto de currutaco, se nota que está fatigado.
- No; suelo padecer reuma.
- ¿Tiene usted un plan, algo que hacer?
- ¡Oh, no! Soy rico, y no trabajo.
- ¿Piensa usted divertirse?
- No crea usted...
- ¿No le gusta a usted el teatro?
- No; yo apenas voy al teatro.
- ¿Frecuenta usted reuniones, bailes, sin duda...?
- No, no; tampoco.
- ¿Le gusta a usted pasar las veladas en casa leyendo?
- No. ¡Ca!
- ¿Tiene usted algún proyecto?
- ¡Oh! Ninguno
"¿Por qué le alegrará a este hombre que venga el invierno?", me he preguntado.

Hemos salido juntos a la calle. Hacía una niebla helada que penetraba en los huesos; los globos eléctricos en sus altos soportes se veían al través de una gasa de niebla azulada.
En la calle andaban unos cuantos golfos descalzos, con los brazos cruzados sobre el pecho, con un aspecto de micos, saltando para calentarse.
- ¿Sabe usted lo que hace que me guste el invierno? - me ha preguntado el señor amable con una ingenua sonrisa.
- ¿Qué?
- Pues pensar que hay gente que tiene frío cuando yo estoy entre mantas; que hay gente que no come cuando yo estoy en la mesa. Es una tontería, ¿verdad? - ha añadido el señor amable, sonriendo.
- No, no es una tontería.
- ¿De veras no le parece a usted una tontería?
- ¡Qué me ha de parecer una tontería! Me parece muy bien, pero que muy bien.
Y el señor amable y yo nos hemos despedido amablemente, cambiando la más afectuosa de las sonrisas".

Pío Baroja, "Dulce egoísmo", Obras Completas, Tomo XIII, Círculo de Lectores, pp. 137-138.

In Memoriam

Edward Moore "Ted" Kennedy (22 de febrero de 1932-26 de agosto de 2009)

Con la muerte del senador Ted Kennedy, hermano de John Fitzerald y de Robert Francis, el apellido Kennedy ya es historia en Estados Unidos. Y qué historia...

20 agosto, 2009

Las lecciones de Ronald Reagan


El nombre de Ronald Reagan reaparece constantemente en la prensa política norteamericana. Aunque no suele salir bien parado en las listas de los mejores presidentes de la historia de los Estados Unidos, es indiscutible que fue un tipo con gran carisma y que supo ganarse el favor de gran parte del pueblo norteamericano. Para bien o para mal, durante los últimos diez años mucha gente ha vuelto la mirada hacia lo que hizo este actor californiano metido a presidente. Durante los años de George W.Bush, la derecha conservadora americana ha rescatado la figura reaganiana como la de un visionario que supo adelantarse a su tiempo, sentando las bases del hoy famoso movimiento neocon. Por su parte, los medios liberales y progresistas americanos siguen usando a Reagan como el ejemplo perfecto de político mediocre y sobrevalorado, como el modelo que representa los valores más retrógados y reaccionarios del Partido Republicano. Sea por lo que sea, el tema es que la gente se sigue acordando de Reagan y de sus célebres y personales aportaciones a la teoría política, resumidas a la perfección en aquella conocida sentencia en la que explicaba que "el gobierno no puede resolver problemas, porque el mismo gobierno es el auténtico y principal problema.

La última invocación de la figura reaganiana la he leído esta mañana en The Wall Street Journal. Como los seguidores de este blog sabrán (el otro día ya traté el tema), el asunto del verano político en USA está siendo la reforma sanitaria que pretende implantar el bueno de Barack Obama. El debate está siendo largo e intenso (repasando la prensa americana todos los días me encuentro con mil editoriales, artículos y entradas de blogs sobre la cuestión candente), aunque en términos prácticos, muy poco productivo. Mientras los medios de izquierdas (el otro día citaba a The New Yorker) siguen defendiendo la bondad de las intenciones de Obama, la derecha mediática americana sigue en sus trece, negando la mayor y sacando todo tipo de argumentos en contra de una medida que ellos tildan de encubierta maniobra socialista.
Daniel Henninger es subdirector editorial de The Wall Street Journal y una de la voces autorizadas en la prensa conservadora americana. Todos los jueves publica una columna ("Wonder Land") en la que analiza un aspecto de la atualidad política estadounidense, desde ese punto de vista conservador en lo político y neoliberal en lo económico, que caracteriza la línea editorial de su periódico. En la columna que publica hoy - In Government We Trust? - Henninger pone el acento en un aspecto de este debate sobre la reforma sanitaria que, a mi juicio, invita a una interesante reflexión.

El argumento de Henninger es sencillo y fácil de entender. Según él, el rechazo que ha provocado entre la opinión pública americana (no hablamos de la oposición, eso se sobreentiende) el anuncio de la reforma por parte de Obama, obedece al hecho de que la gente ya no se fía un pelo de nada ni de nadie que huela a gobierno, a establishment. Todo el apoyo recibido en su día por Obama, se ha vuelto en desconfianza y descreimiento, en recelo.

Uno de los principales motivos de este cambio de actitud, quizá el fundamental, es que la gente está hasta el gorro de que todo el mundo (políticos, banqueros, vendedores, etc) le tome el pelo y, ante esta evidencia, adopta aquella actitud tomista de creer sólo lo empíricamente visible y constatable. La crisis ha hecho estrágos y la derecha americana ya se ha encargado de anuncar que la reforma sanitaria la pagarán los impuestos de la gente honrada y trabajadora. En resumen, aquello del "virgencita, virgencita..."

Según Henninger, Obama ha caído en la vieja trampa que supo esquivar Reagan, el único que comprendió en su día, que a la gente no le interesa para nada el gobierno porque no confía en los políticos. Para avalar su postura, Henninger cita una anécdota según la cual, Reagan solía bromear diciendo que las palabras más terroríficas de la lengua inglesa son: "I'm from the government and I'm here to help". Al haber planteado su reforma en plena crisis ecónomica y con los problemas que afectan a la gente en Estados Unidos, dice Henninger, Obama ha incumplido este mandamiento reaganiano y ha provocado el efecto opuesto al pretendido, generando desconfianza en una acción que, en teoría, sólo puede reportar beneficios.

En este sentido, la conclusión del artículo sería ésa: no iba tan mal desencaminado Reagan cuando decía que el gobierno, más que la solución, es el problema de los americanos. Visto así, es cierto que a Obama le está pasando factura mucha gente. Ya dije aquí mismo que los beneficios electorales que Obama sacó de la crisis cuando todo el mundo culpó a Bush, se iban a volver en su contra desde el mismo momento en que era él quien debía governar a esa gente con los escasos recursos que la crisis le estaba dejando. Al margen de esta simple constatación, me parece que el artículo de Henninger es más interesante de lo que parece. Aunque nos podamos quedar con la imagen del proverbial humor reaganiano (A mi me gusta mucho aquello que dijo una vez: "Dicen que el trabajo duro no ha matado a nadie, pero yo me pregunto, ¿por qué arriesgarse?"), la idea de que los norteamericanos (y en esto lo hago extensible a los españoles y al momento actual) se sienten cada vez más alejados y desligados de sus políticos es un interesante tema de debate. Por qué cuando Obama era candidato a todo el mundo le parecía que hablaba muy bien y tenía mucho sentido lo que decía, y ahora que intenta cumplir con lo que prometió, se encuentra con que la gente no se compromete. Es como si una vez llegado a la presidencia, el objetivo ya estuviese cumplido. Ya hemos demostrado que podemos tener un presidente negro; ahora ya lo que haga o deje de hacer es cosa suya.

16 agosto, 2009

Galeano versus Benedetti



La Revista Ñ, prestigioso Suplemento de Cultura del periódico argentino Clarín, ha planteado una interesante encuesta a los lectores de su versión digital. Al estilo de estas encuestas de moda entre los periódicos electrónicos, en las que te ofrecen una lista cerrada de opciones entre las cuales debes elegir, Ñ nos plantea una pregunta tan subjetiva como directa: ¿Cuál de los siguientes escritores uruguayos es tu preferido?
Entro en la encuesta y me dispongo a votar, como muestra de aprecio por un suplemento de cultura cuyos contenidos vengo siguiendo desde hace tiempo, y, sobre todo, como modesto pero sincero homenaje al escritor por el quiero votar. Lo primero que me llama la atención de la lista de posibilidades es la incomprensible ausencia de Juan Carlos Onetti. Vuelvo a repasar los nombres, por si soy yo que no me entero de la película, y constato lo inexplicable. Intento buscarle una explicación a tan absurda exclusión, pero inmediatamente me doy cuenta de que lo inexplicable no tiene explicación y, por tanto, es inútil buscársela.

Vuelvo a lista y encuentro nombres ilustres y previsibles, buques insignia de la literatura charrúa. Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Horacio Quiroga. Junto a estos, advierto la presencio de nombres que me son extraños (pido disculpas a los incondicionales por mi incultura): un tal Mario Levrero, un tal Felisberto Hernández, y una tal Juana de Ibarbourou. Por último, me llevo la grata sorpresa de encontrarme a Idea Vilariño, una poetisa uruguaya desconocida en España, fallecida hace unos meses, y a la que conozco gracias a mis contactos en el mundo de la literatura feminista. Bueno, y luego hay una opción a modo de cajón de sastre bajo el epígrafe "Otros".

Veo los resultados de la encuesta hasta el momento de mi votación y compruebo que Benedetti y Galeano son los dos más votados, con diferencia. Por detrás de ellos, veo que Quiroga (autor de relatos magníficos) también tiene sus adeptos y que hay gente que se ha inclinado por esos "Otros" (imagino que no soy el único que se ha acordado de Onetti).

Aunque es difícil encontrar dos escritores más distintos, no hay duda de que es una lucha de titanes: la discreción y la parsimonia de Benedetti, el hombre tranquilo; o la implicación y el compromiso de Galeano, intelectual sartreano por excelencia. Es una decisión difícil, pero yo ya he votado. Quienes me conozcan bien ya pueden imaginar mi voto...

Si alguien quiere votar que entre
aquí (parte superior central de sus pantallas).

14 agosto, 2009

Obama, el siniestro (en el sentido literal)


La afición de los medios de comunicación americanos a elaborar listas y rankings de todo tipo es proverbial. No hay aspecto ni faceta de la vida que no haya sido clasificada y ordenada en estas famosas listas del tipo de "las cien mejores películas de la historia", "los diez peores presidentes de la historia de los Estados Unidos" o "los diez personajes más funestos del siglo XX"... Es así, les gustan este tipo de encuestas entre la gente y les gusta que luego se discutan las listas y la gente opine y se contradiga. Qué le vamos a hacer; los americanos son así.

Uno de los medios más proclives a este periodismo de la taxonomía es la célebre y prestigiosa revista Time, famosa entre otras cosas por sus famosas listas sobre los aspectos más variados. En su último número, Time incluye, además de un
largo reportaje central sobre los efectos de la crisis económica en Las Vegas (son muy interesantes las cifras que se dan del antes y el después de la crisis), rebautizada por Time como Less Vegas, una lista, un Top que dicen ellos, con los diez personajes zurdos más famosos o importantes de la historia.

Como no podía ser de otra forma, la lista barre para casa y son mayoría los personajes de nacionalidad estadounidense. La lista, encabezada por Barack Obama, incluye solamente a dos mujeres y cuenta entre sus selectos miembros con la figura de Ned Flanders, el zurdo más famoso de los Simpsons. Ésta es la
lista completa:

1.- Barack Obama
2.- Bill Gates
3.- Oprah Winfrey
4.- Babe Ruth
5.- Napoleon Bonaparte
6.- Leonardo da Vinci
7.- Marie Curie
8.- Aristóteles
9.- Ned Flanders
10.- Jimi Hendrix

Como todas estas listas, nunca a llueve a gusto de todos.

12 agosto, 2009

Curso de Teoría Política Feminista en Barcelona


El "Institut de Ciències Polítiques i Socials" de la Diputació de Barcelona, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona, viene organizando en los últimos años un Curso de Lecturas de Teoría Política Feminista. La 3a edición del Curso, que empieza el mes que viene y se prolongará en diez sesiones (un viernes de cada mes) hasta junio del 2010, está coordinada por Laia Jorba, profesora del Departament de Ciències Polítiques i Dret Públic de la UAB.

Cada sesión del ciclo consistirá en el análisis de un texto clásico de la literatura feminista o la teoría política feminista por parte de un ponente, y el posterior debate y discusión sobre el texto con los asistentes al curso. Al margen de mi participación en el ciclo (aprovecho para agradecer públicamente a Laia su invitación), animo a la gente de Barcelona (alumnos universitarios y público en general) interesada en el feminismo, la historia de la mujer, la teoría política en general, o, simplemente, en la literatura, a que se matriculen en el curso y participen activamente en los debates. En el caso de los universitarios porque enriquecen su formación y porque - también es importante - dan créditos de libre elección. En el caso del público en general (bueno, los universitarios también somos público en general, pero ya me entienden), porque creo es una excelente forma de ampliar nuestro conocimiento y de comprobar que en el año 2009, ya no existe (como mucha gente cree) un solo feminismo, sino que existen muchas versiones y subtipos.

Fruto de esta variedad de enfoques y lecturas que se hacen actualmente desde todos estos feminismos, es el variado programa elaborado para esta edición. Como comprobarán, la nómina de ponentes incluye nombres ilustres (y no lo digo precisamente por el mío) y la lista de lecturas es diversa y - a mi juicio - muy interesante y representativa:

PROGRAMA 2009-2010

18 de setembre de 2009
Moderata Fonte: "El valor de les dones"
Rosa Rius, Universitat de Barcelona

30 d’octubre de 2009
Sophie de Grouchy:
"Letters on sympathy"
Nicolas Condorcet:
"Sobre la admisión de las mujeres al derecho de ciudadanía"
Ricardo Hurtado, investigador del projecte "Escriptores i pensadores europees"

20 de novembre de 2009
Virginia Woolf: "Una habitació pròpia"
Francisco Fuster, Universitat de València

18 de desembre de 2009
Victoria Kent:
"Quatre anys a París"
Mª Dolores Ramos, Universidad de Málaga

29 de gener de 2010
Gayle Rubin: "A propósito del intercambio de mujeres. ¿Naturaleza o cultura?"
Verena Stolcke, Universitat Autònoma de Barcelona

26 de febrer de 2010
Fatima Mernissi: "Somnis de l’Harem" i "El harén político"
Marta Cruells, IGOP, Universitat Autònoma de Barcelona

26 de març de 2010
Gayatri C. Spivak; "Poden parlar els subalterns?"
Teresa Cabruja, Universitat de Girona

30 d’abril de 2010
Cèlia Amorós:
"Mujeres e imaginarios de la globalización"
Alicia Puleo, Universidad de Valladolid

28 de maig de 2010
Donna Haraway: "Testigo_Modesto@ Segundo_Milenio. HombreHembra©_Conoce_Oncorratón®: Feminismo y tecnociencia"
Celia Amorós, Universidad Nacional de Educación a Distancia

18 de juny de 2010
Seyla Benhabib: "El otro generalizado y el otro concreto: la controversia Kohlberg-Gilligan y la teoría feminista"
Cristina Sánchez, Universidad Autónoma de Madrid



Más información (horarios, precios, sede, etc.)


[AVISO para los interesados: el plazo de inscripción termina el día 8 de septiembre.]

10 agosto, 2009

Leyendas del deporte (I): España en Los Ángeles '84


Hace hoy 25 años, y aunque mucha gente ajena al mundo del baloncesto o del deporte en general no tenga constancia, estos hombres que posan en la foto de arriba hicieron historia. Y no es una frase hecha. La selección española de baloncesto que participó en los Juegos Olímpicos de Los Angeles '84 consiguió un hito sin precedentes hasta la fecha: disputar una final olímpica y ganar una medalla de plata, la primera en la historia de ese baloncesto español que hoy se pasea triunfante por el mundo de la mano de Pau Gasol y compañía.

Bajo la dirección y el magisterio de su entrenadror, el gran Antonio Díaz-Miguel, España logró dar la sorpresa del torneo, cargándose en la seminifinal nada más y nada menos que a la Yugoslavia del gran Drazen Petrovic. Luego jugaron la final ante los Estados Unidos de un tal Michael Jordan. Las imágenes de un jovencito pero inmenso Fernando Romay y de un - ya por entonces - barbudo Juanma López Iturriaga, han quedado para siempre en la memoria de aquellos que amamos el baloncesto.


Aunque imagino que los lectores de este blog no lo saben, el baloncesto forma parte de mi vida. Durante algunos años y hasta que tuve que dejarlo para poder trabajar y pagarme la carrera, practiqué el baloncesto en el equipo de mi pueblo, el Club Bàsquet Alginet. Aunque ahora ya hace tiempo que no lo practico, fue una experiencia que ha dejado para siempre una huella en mi vida.

Por eso mismo y porque dije que en este blog iban a haber homenajes, hoy quiero rendir tributo a esos hombres que marcaron un hito en el verano de 1984 y a ese deporte que luego me dio tantos y tantos buenos ratos. Si hoy España es una potencia mundial en baloncesto y los mejores españoles se marchan a la NBA por lo que buenos que son, es en parte gracias a estos hombres: Antonio Díaz-Miguel (entrenador), Fernando Arcega, José Manuel Beirán, Juan Antonio Corbalán, Juan Domingo de la Cruz, Andrés Jiménez, José Luis Llorente, Juan Manuel López Iturriaga, Josep María Margall, Fernando Martín, Fernando Romay, Juan Antonio San Epifanio, "Epi" y Ignacio Solozábal. Este post es un homenaje a todos ellos, una muestra de agradecimiento.


Ellos, como otros muchos grandes deportistas, dignifican con su esfuerzo y su espíritu de lucha y superación al ser humano. En estos tiempos de crisis de valores que vivimos, creo que habría que mirar más hacia el mundo del deporte. Al margen de Cristianos Ronaldos y Messis, la historia está llena de ejemplos de atletas y deportistas que son un ejemplo para todos; un ejemplo de excelencia y amor propio.



09 agosto, 2009

In Memoriam



Daniel Jarque, futbolista y capitán del R.C.D. Espanyol de Barcelona (Barcelona, 1 de enero de 1983 - Florencia, 8 de agosto de 2009)

- Dani Jarque, artículo de Ángel Duarte en El Imparcial, 9-8-2009.

08 agosto, 2009

The Beatles y la (in)cultura




Hoy cumplía 40 años (lo habrán visto todos en los informativos al mediodía) la célebre foto de Los Beatles cruzando un paso de cebra en Abbey Road, portada del álbum homónimo. Pensando esta tarde en ella se me ha ocurrido que se podría hacer un experimento con los jóvenes españoles. Siempre he pensado que la incultura musical del español medio es bastante importante. El único atisbo de duda que me impedía confirmar esta impresión, desapareció hace unas semanas cuando escuché a varios alumnos del programa de televisión Operación Triunfo (se supone que esta gente escucha mucha música y que se quiere dedicar profesionalmente a ello), mostrar su natural sorpresa y su total desconocimiento ante la notícia de la existencia de un tal Bruce Springsteen. Pues bien, he pensado que un buen ejercicio de confirmación de esta incultura musical del español medio (una prueba del algodón), sería mostrar la famosa foto cuadragenaria y preguntar - cada uno a sus alumnos, sobrinos o conocidos - quién demonios son esos cuatro melenudos trajeados. Seguro que las respuestas valen la pena. La segunda parte del experimento, una vez comprobado el extremo en cuestión, sería mostrarles la foto que reproduzco debajo de la de Los Beatles y formularles la misma pregunta.




07 agosto, 2009

Atenais - José Antonio Molina


Reseña de Atenais, de Ferdinand Gregorovius, Herder Editorial, Barcelona, 2009. Traducción, introducción y notas de José Antonio Molina Gómez.

Entre mis ex profesores de Historia de la facultad, hay un selecto grupo de personas a las que no debo ni podré descuidar nunca; unos pocos profesores a los que, desde el mismo instante en que cruzaron la puerta después de su última clase, sé que no olvidaré jamás. La deuda y la gratitud, la amistad y el aprecio, son demasiado grandes. El profesor de la Universidad de Murcia, José Antonio Molina es, por múltiples razones, uno de ellos.

José Antonio Molina (Universidad de Murcia),
Atenais e Hipatia: dos mujeres filósofas notables de la Antigüedad.

05 agosto, 2009

Grandes Discursos (I): Steve Jobs en la Leland Stanford Junior University


La Universidad de Stanford, sita en la californiana localidad de Palo Alto, en pleno Silicon Valley, es mundialmente conocida por ser una de las universidades más caras, elitistas y prestigiosas de los Estados Unidos. Stanford se precia de contar entre su plantilla de docentes con más de una veintena de premios Nobel y presume de haber dado cobijo en sus aulas, a algunos de los informáticos y científicos de mayor prestigio, e incluso a algún presidente de los Estados Unidos.

En la línea de esos actos litúrgicos y teatrales que vemos en las películas americanas, esos fastos pomposos que dan glamour y solera a una institución que se quiere ejemplar y ejemplarizante, esta alma mater californiana celebró el 12 de junio de 2005 su tradicional y solemne acto de graduación; ya saben, la clásica imagen de los alumnos sonrientes y ataviados con el birrete y la toga.

Lo diferente de este acto fue la persona escogida para pronunciar el protocolario discurso de apertura - Commencement addres - del acto. Si en otras ocasiones había sido una personalidad política de tronío o un intelectual de reconocido prestigio (normalmente ex alumnos de Stanford), en este ocasión el elegido fue Steve Jobs, director ejecutivo de Apple y de Pixar Animation Studios, y una de las personalidades más destacadas en la historia de la informática y los ordenadores.

Cuando todo el mundo esperaba un discurso más o menos ortodoxo, entendiendo por esto la clásica versión del sueño americano y la vida exitosa ganada a pulso, Jobs sorprendió a propios y extraños con una entreñable reflexión sobre la azarosa historia de su existencia y sobre cómo había usado la muerte para dar sentido a su vida. Confieso que es uno de los mejores discursos que he escuchado, uno de los más sinceros y de los más creíbles.

Como una de las funciones de este blog era servir como una especie de archivo para aquellos documentos que, de una forma u otra, para bien o para mal, han influido en mi formación y -supongo- en mi persona, he decidido que los lectores de este blog que todavía no lo conozcan, tengan la posibilidad, la facilidad, de acceder a este documento y dedicar 14 minutos y medio de su tiempo a escuchar y leer (el discurso es en inglés pero está subtitulado) las palabras de Jobs. Creo, sinceramente, que merece la pena.

01 agosto, 2009

La poesía de Juan Planas



Acabo de leer por segunda vez en quince días, El bálsamo de la indiferencia (Calima Ediciones, 2008), último poemario publicado hasta la fecha por Juan Planas Bennásar y primero de una trilogía cuyos restantes títulos - Resumen del cuerpo (Baile del Sol) y Tratado de las cosas sin nombre (Calima Ediciones) - están pendientes de aparecer próximamente.
Antes de comentar lo que me ha parecido, lo poco o lo mucho que he entendido y lo poco o lo mucho que me ha gustado, debo agradecer públicamente a su autor que me facilitara en su día el acceso al libro porque, aunque imagino y deseo que no sea el caso de éste (he puesto arriba un enlace a una librería en donde se puede encontrar fácilmente), reconozco que determinadas librerías valencianas me vienen dificultando más de lo deseable, la tarea de encontrar los escasos poemarios por los que me he interesado últimamente. Sé que no es ésa la causa (ojalá lo fuera), ni es excusa, pero no deja de ser un elemento disuasorio que contribuye a que la gente (incluidos los historiadores; yo el primero) haya perdido la sana costumbre de abandonarse de vez en cuando a la lectura poética, saliendo - como ha dicho el propio Planas - del mundo "ficticio" de la política que tanto nos ocupa y preocupa, y entrando en el "mundo auténtico" que es la poesía.
Dicho esto, debo decir que mis impresiones son las propias de alguien que lee muy poca poesía. Sí, lo reconozco. Mi incultura poética es, haciendo honor al título de este blog, vastísima. No sé si es algo común entre los españoles, si sólo es común entre los historiadores, o si ni una cosa ni otra tienen mucho que ver; pero sí, admito que mi ingenua costumbre de leer a Bécquer, Neruda o Benedetti para intentar ligar por el Messenger ha pasado - visto el nulo éxito de la estrategia - a mejor vida.

En ese sentido, mi lectura de este libro ha supuesto en parte, un reencuentro con un hábito ya olvidado. Y debo decir de entrada, que el reencuentro y el esfuerzo que supone para un lector acostumbrado a la pesada e indigesta prosa que caracteriza a la mayoría de historiadores, ha valido la pena.

A simple vista, lo primero que me ha llamado la atención de El bálsamo de la indiferencia es la estructura y la forma de los versos: la forma en la que el poema está escrito. En este libro de Planas, como en los buenos libros de poesía, la estructura del poema es el propio poema. O parafraseando el título de un conocido libro de Hayden White, es en la forma donde debemos buscar el contenido. Como
ha dicho en alguna ocasión el propio autor, la apariencia de este libro es la de un monólogo en el que la voz del autor se desdobla o, lo que quizá sería más adecuado, un diálogo entre dos voces que son la misma y no lo son, que se superponen unas veces y se contradicen en otras, en una constante lucha dialéctica por prevalecer la una sobre la otra, por imponerse una con su lenguaje a la otra. Porque el lenguaje es, en efecto, protagonista indiscutible de este poemario; el lenguaje creador que nombra las cosas y el lenguaje limitado que es incapaz de decirlas: Habría que quitarles límites a las palabras / y usar su indiferencia como bálsamo / para la fría rigidez de la parálisis. Todo a la vez y nada al mismo tiempo.

Por debajo del lenguaje y dominado por él en todo momento, el tema de la muerte [Desde siempre lo supe. Escribo / porque temo a la muerte / - callejear sus plazas desiertas y luego olvidarlas], y la convicción de que todo esfuerzo es inútil [Aquí yace la raíz, aquí yace el cuerpo. / Aquí la certidumbre de que todo es estéril / el conjuro y la magia, la expectación, la ternura] y toda ilusión, vana. La idea del triunfo - como leo en el último poema - "de la indiferencia sobre la pasión".

Otro hilo conductor del libro (al menos así lo he leído yo), es un recurrente sentimiento que flota en el ambiente y que a mí me inspira la nostalgia de un tiempo - paradójicamente atemporal - pasado, de una realidad que pudo haber sido y - gracias a nuestro empeño - no fue. Sensación de una oportunidad perdida por la especie humana y sensación de vagar a la deriva, sin una meta clara, sin rumbo, indiferentes: Más allá está el mundo / Como nosotros / en paradero desconocido.

Ésa es la sensación que me han dejado los desolados versos de Juan Planas: ni un poso de tristeza pesimista, ni un halo de melancolía enfermiza; sí una sensación de desasosiego y futilidad, de lo absurdo de esa idea trágica de la existencia y lo cómodo que resulta, a veces, nadar contra corriente, a favor de la indiferencia.

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Y como regalo final, mi pieza preferida (por afinidad temática, ya lo explicaré) del libro:

Ahora somos animales enjaulados.

Nos fue dado encontrar refugio en las selvas
y edificar allí ciudades espantosas,
salpicadas de puentes voladizos,
lianas y cementerios al aire libre.
Vivimos en los túneles cerrados
pero aquí el mal es transparente.

Nunca sabemos cuándo ha de llegar
la triste comitiva del traslado.
Tememos sus camiones de mudanza.

[
Llegan en oleadas imprevistas
y los que han de morir, desaparecen.
Hay en esta liturgia de renovación
la sospecha constante de un engaño
]

No hay forma de echar raíces en el liquen.

Juan Planas Bennásar, El bálsamo de la indiferencia, p. 20


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